Poco a poco la taza de tilo se disminuyó por la mitad, su efecto comenzaba a sentirse y la hoja seguía allí, esperando un poco de creatividad el empuje de los sentimientos reprimidos tras una sonrisa a lo largo del día: Ven escribe en mí, has que no sea un simple papel y lléname de ti. Pasó una mano por su cabello ondulado y escribió: Érase una vez un cuento de hadas... Luego de escribir esta frase su cuerpo se desplomó de cansancio sobre la mesa... Las horas pasaron y se hizo de noche...
De noche se sienten dos cosas, solía recordar, la soledad y el frío. Recogió sus instrumentos del gazebo y entró a su casa. Abrió el ordenador, revisó los correos y fue a su estudio de dibujo... Necesitas calmantes, recordó las palabras del doctor. No son necesarios, pensó, puedo dibujar y llenar con un poco de color esta noche tan oscura. El dibujo lentamente tomó forma y se fue transformando en un bello cuadro que luego colgaría en su habitación... Miró el reloj y fue a la cama.
Sueños, nuestros deseos y miedos más profundos...Se manifiestan cuando no podemos bloquearlos, luchar contra ellos o reprimirlos. Un aeropuerto, una sala de espera vacía y esa expectación del reencuentro añorado, hasta que por la puerta entró un hombre alto, el cabello ya pintaba algunas canas, pero su sonrisa amable seguía ahí... Sigues siendo mi niña pequeña. Se miró al espejo y ella también se veía avejentada, sin embargo abrazó al hombre y le dijo: Nada ha cambiado, sigo siendo yo...
El despertador poco amable la despertó y abrió sus ojos lentamente, su piel seguía suave, seguía joven. El teléfono sonó, la plática larga y tendida, hasta que dijo: creo que cuento con vos... Cuando la otra voz al teléfono dijo: ¿Por qué "crees"? Si sabes que siempre será así... Una sonrisa brotó en sus labios, los recuerdos de épocas pasadas y risas extrañas volvieron a su mente... ¿Quisieras acompañarme a caminar?- pensó. La voz del otro lado dijo: Esta tarde estoy libre, podemos tomar un paseo...
Reencuentros, paseos por la tarde... Un cuerpo que olía a pintura, a grafito y a especias, se fundía en un abrazo con otro oloroso a madera e incienso... Recordó una frase sobre recuerdos (vana ironía) y se dijo a sí misma, los recuerdos son testigos de momentos que tuvimos y de situaciones que vivimos que valen la pena almacenar... Aquel día, aquella canción, todo quedaría almacenado junto a la promesa de no abandonar al otro jamás...
Al volver tomó la hoja que había dejado abandonada y continuó su relato: Érase una vez un cuento de hadas, en una burbuja... Al finalizarlo se dio cuenta que la burbuja no era una cárcel, ni mucho menos, era una manera distinta de ver las cosas pero dependiendo del material que deseara hacerla podía aislarse o mirar con mayor claridad lo que sucedía en otras burbujas... En la dedicatoria puso: "Para vos, que supiste mostrar que no es necesario ser perfecto o tener mucha gente al lado para no estar solo..." Ciertamente no siempre estando rodeado por personas se sentía a gusto, mientras que posiblemente con una sola persona podía sentirse infinitamente acompañado y a gusto...
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