viernes, 30 de diciembre de 2011

Alarde y agonía en noviembre


La idea no es la misma, la esencia ha decidido que no quiere ser usada más, que no quiere ser un trazo más donde debería ser apreciada también. Al parecer nunca nada está bien y lo único que quiere es estar en la rama más alta del árbol donde nadie la pueda alcanzar, donde pueda descansar del brío, donde el dolor no exista más. Cerca del sol, cerca de las estrellas, de quienes siempre estuvieron ahí para escucharla y no la dejaron de lado hiciera lo que hiciera, estaban ahí...era lo único que permanecía a través del tiempo.

Me aferro al árbol, mis lagrimas caen en su raíz y se vuelve parte de mí. Siempre olvidada, siempre dejada de lado. La naturaleza nunca parecía abandonarme, estaba cuando no tenia a quien correr, cuando no había nadie que me diera fuerza o que escuchara mis penas. Diré que extraño el viejo árbol de limón y al de níspero también que me vio crecer, que me sostuvo en sus ramas y me dio lo mejor de sí.

Amor era lo que sentía por aquellos seres llenos de ramas y hojas que me sonreían a pesar de todo, pero aun así se secaron y están muertos aunque su alma vive en mi memoria y me consuela al recordar cómo jugábamos juntos o las largas conversaciones que solíamos tener. Mi lugar seguro, mi refugio, mi santuario.

Estoy hecha de lodo, una mezcla de tierra y agua, de verdad y mentira, de soledad y melancolía. Aquí estoy una vez más entre nunca y jamás. Entre el hoy y el ayer en una invariable gris, el tiempo se detiene y yo también. Dejo de respirar y me voy, dejo que todo mi ser desaparezca en un suspiro.

Ve, busca quien llene tus expectativas con flores blancas. Ahora cierro mis ojos y me convierto en uno de ellos, en un árbol que apunta al infinito, un árbol con historia, esperando que llegue el día en que alguien me ame, como yo los amé a ellos, que me sepa escuchar y no sea un árbol más, descuidado en el jardín...

lunes, 19 de diciembre de 2011

Días como hoy

En días como hoy...daría lo que fuera por un segundo más en todo aquello que creí que era mi mundo, por sentir el sol de la misma manera, por voltear a ver hacia arriba y ver un par de ojos brillantes como los míos en otro color y ver felicidad. Sé que no está bien mirar hacia atrás ni preguntarse qué pudo ser, pero a veces simplemente sueles extrañar ciertas cosas que quedaron atrás. Es incorrecto, está mal, mas pasa, más a menudo de lo que uno cree. Dejar ir, fluir; decirlo es fácil, sin embargo llevarlo a la práctica es lo complicado. En los días fríos no desear un abrazo o recibir una llamada con una voz cálida que te haga sentir especial y te recuerde lo maravillosa que eres...

Se escucha una y otra vez la misma canción, los mismos recuerdos salen a relucir, perder nunca es hermoso, a menos que sean un par de kilos. El mismo olor recorre la habitación, los mismos colores y lastima, lastima saber que la puerta se cerró y que por al menos un segundo, quisieras volver ahí y atesorarlo lo más que puedas, sostenerlo en tus manos, admirarlo, sentirlo... No sé dónde van las cosas una vez que se han ido, ya no quiero seguir huyendo de ellas, quisiera no estar sumergida en algunas de ellas, quisiera...

Tal vez dejar todo a un lado y volver a ser una princesita y creer en cuentos de hadas, volver al lugar que llamaba hogar, que casualmente se muda con cada persona de turno. No sé hace cuánto emigré o cuando el príncipe azul se convirtió en bestia, simplemente las cosas suceden y no paran de suceder...se dan, cambian y llegan otras. Por más que se desee no recordar, no desearlas de vuelta, son minutos que se han ido, días que no vuelven y que en el momento debiste apreciar, porque no se sabe en qué instante ya no van a estar más. Todo es tan impredecible, tan loco, tan...incomprensible.

Las lágrimas no son más que las ganas, más que sueños, la rabia de la impotencia. Casualmente vivo corriendo tras mis sueños, algunos que ya quedaron atrás, pero como cometas, corro, corro tras ellos. Una nómada con muchos recuerdos al hombro, inestable, tratando de sonreír a pesar de las tormentas, viviendo a veces rápido, a veces lento, buscando algunos días un refugio y otros libertad. En días como hoy, quisiera tener dónde volver, en días como hoy quisiera escuchar una vez más esa voz, sentir esos brazos...las palabras de "jamás te dejaré ir", hoy no son más que ecos en las paredes de este cuarto, más que vacíos entre las grietas de las horas que pasan...

En días como hoy miro hacia atrás y deseo sentirme así una vez más, miro lo que hay hoy, un lugar desolado y listo para reconstruirse tras una guerra nuclear e intento mirar hacia el futuro, donde tal vez para entonces haya alcanzado mis sueños y mi mundo esté reconstruido, quizás más moderno y más colorido, posiblemente hermoso, como un oasis en medio del desierto y también puede que me sienta mejor que ayer...Aunque no lo negaré, en días como hoy, tiendo a extrañar tu risa y tu olor, a desear que unos brazos rodeen mi cintura o que unos ojos le aseguren a los míos que no se caerán al vacío...

~Y hay días de días, en los que a veces las partidas duelen más...

martes, 6 de diciembre de 2011

Nueva palabra

En una de las tantas noches en la cocina, escuché una nueva palabra que me causó mucha gracia. Orgullosa de mis orígenes Catrachos me animé a preguntar qué significaba tan singular palabrilla que se me pegaba al cielo de la boca. "Chambrosa". Mamá, ¿qué es chambrosa? En palabras simples: una vieja metice y chismosa, soplona pues. Es en este momento que suelto una carcajada burlona y decido aplicarla de una vez a mi vocabulario común. Estoy feliz de tener dos culturas mezcladas en mí, además de un par de excentricidades.

Chambrosa: Dícese de la persona metiche, que se mete en lo que no le importa y lo cuenta a todo el mundo, por lo general acompañado de algún otro tipo de improperio.

Cada día aprendo cosas nuevas y la cultura que vive en mí, se amplía un poco más conforme crezco. Ahora podré decir: Puchica! Esa mae sí es chambrosa!

lunes, 5 de diciembre de 2011

Sonrisas en el cielo

Todo comenzó como un día normal, el viento frío de la mañana y la voz fuerte diciendo no llegarás a tiempo. Se levantó y puso el agua a hervir, esperó a que la otra persona saliera de la ducha y desayunó. Al tiempo tomó una ducha, sin pensar mucho en lo que haría más tarde o dónde iría. Nada parecía ser diferente, solamente parecía un día más de diciembre, un día más del año que se escurría entre los dedos, pensaba esto mientras lavaba su cabello largo. Cerró la ducha y comenzó a secarse, luego se vistió y cuando estuvo lista se despidió de todos. Tomó el bolso y con una sonrisa se despidió. La puerta de la calle se cerró, tras ella se escuchaban canturreos de felicidad y había sol, era un día hermoso sin lugar a dudas.

El autobús tardó un tiempo en llegar y estaba repleto de diversas personas, cada una en su mundo, en la presa, en la hora que llegarían tarde a su trabajo. Parecía que nadie ponía atención completamente a los demás en el autobús, pero los ojos de la muchacha se movían de un lado a otro, observaba, miraba fuera de la ventana y sonreía porque había sol, un día cálido y despejado, valía la pena haberse levantado tan temprano. Agradeció al chófer del bus con una amplia sonrisa y un "que pase un buen día". Caminó como flotando, a pesar de que iba tarde, no tenía la menor prisa, pretendía disfrutar cada segundo del día, sonreía al ver todo el colorido en las avenidas, sentir el viento fresco en su rostro, era feliz.

El segundo autobús tomó su rumbo, llegó a su destino y descendió de él. Caminó hasta donde le correspondía y supo, que no había otro lugar donde desearía estar, que se sentía cómoda en aquel mundo de locos, de personas que eran ellas mismas, sin importar lo que otros pudiesen pensar. Era afortunada, había tomado quizás uno de los caminos correctos, tal vez no el más fácil, ni el más aceptado, sino aquel que había indicado su corazón en un momento deliberado. Las decisiones son lo que marca la vida de una persona, no su origen. Su origen está ahí, pero el curso de la vida puede cambiar, según la perspectiva con la que lo tome...

Poco a poco, fue notando que cada vez la apasionaba más, que le encantaba ver cómo el campo biomagnético del corazón era mayor que el del cerebro, las almas eternas y activas, todo tal y como lo había pensado y sentido antes. Por lo pronto se limitaba a escribirlo y sonreír, comprender que había una razón detrás de todo, que ella misma, podía cambiar al menos a sí misma y a unos cuantos otros con su sonrisa. La otra muchachita a su lado hacía lo mismo, pero con menor entusiasmo. Abrazó a una de las conferencistas y le dijo que agradecía que la hubiese ayudado a entender, a mejorar.

Ambas chicas tomaron el autobús, una hacia lo desconocido, otra hacia su paz. Hablaron todo el viaje, hasta que fue momento de descender y caminar hacia el camposanto. Apenas entraron en él, la joven de cabello negro sintió la ventisca fría y tuvo miedo, mientras que la otra chica de cabello castaño, buscaba la tumba que necesitaba visitar bajo el sol. Ahí es, señaló una pequeña lápida, acompáñame. Se sentó en el piso y comenzó a hablarle, a contarle en silencio todo lo que había vivido ese año, la gente que conocía y cómo la extrañaba, le dijo cuánto la quería. Nana...no sabés cómo me cuesta cumplir mi promesa, pero lo intento...espero que estés orgullosa de mí. Le habló por largo rato y luego miró a su amiga y le dijo: ya estoy lista...ahora busquemos a mi mamá.

Caminaron de vuelta y buscaron la tumba, la chica de cabello castaño parecía no encontrar la tumba, tenía años de no ir y le hacía falta hablar con ella, hacerle saber que había ido a verla. Buscaron sin éxito y se encaminaron hacia la oficina donde le indicaron lo que temía, no podían encontrar la tumba por más datos que diera. Acabó llamando a su casa y pidiendo al menos una pista. Cuando le dieron las señales, empezó la búsqueda de nuevo. A pesar de todo, no pudo hallarla, no la recordaba. No la encuentro, Silvia, dijo la muchacha de pelo castaño. Hablale Luna, no importa si no es la tumba o si lo es, dile algo.

Estaban frente a una tumba gris, sin lápida y Luna comenzó a hablarle en su pensamiento. Luna, ya no siento miedo, dijo Silvia, el viento sopla más fuerte aquí...pero no siento miedo. En ese momento Luna intentaba hablar con su madre, decirle cuanto le agradecía la vida que le había dado, los dones que tenía, que esperaba estar haciendo las decisiones correctas, lo mucho que la amaba... De pronto, Silvia la hizo mirar hacia arriba, un enorme arcoiris se encontraba sobre ellas y sonrió. Siguió hablando con su madre y como punto final dijo que quería hacerla sentir orgullosa de haberla traído al mundo y que si había llegado era porque tenía un propósito. Tu mamá te ama Luna, dijo Silvia. La abrazó y se quedaron así por un tiempo. Al poco rato, Silvia la hizo mirar de nuevo al cielo...Esta vez una media luna se encontraba sobre ellas. Sonrieron y el cielo se había despejado.

No había una razón aparente para el arcoiris en un día en el que no había llovido del todo y el calor era sofocante. Un arcoiris tan intenso y la luna sobre ellas en pleno día. No habían motivos, no era algo controlable, sólo en ese sitio se sentía el viento tan fuerte, pero a la vez tan cómodo. Salieron de ahí, una sintiéndose más completa y feliz de entender los mensajes que se le daban y la otra, segura de haber vivido uno de los mejores días de su vida. No porque alguien se haya ido, signifique que no pueda escuchar. El alma es inmortal, se manifiesta en energía, en brisa, en lo que nos rodea. Sonrisas en el cielo, aquellas que sin hacer mucho te hacen entender que están ahí y que te aman. Por lo pronto es mejor darlas cada día en persona cuando se pueda, para en algún instante cuando hayamos partido, escribirlas en el firmamento.

~Con amor para ustedes dos...Gracias por decirme que aún están ahí. (:

domingo, 20 de noviembre de 2011

Luz invisible

Creo que me aburrí de vivir en un imperio, me aburrí de esperar aprobación para ser quien soy o de tener que llenar el vacío emocional de alguien más brindándole atención, la misma que deben darle todos sus súbditos para pertenecer a su reino, para sentir que tiene algo de poder sobre alguien más. Me cansé de ver cómo alguien se crea su propio foco de atención e intenta ser omnipresente. Por lo tanto decidí crear mi propio imperio, en el que no hay súbditos, no hay reyes ni reinas, no hay nada más que lo que quiera existir. Me esforcé por romper la burbuja entre tener que pertenecer y crear sin importar lo que esto traiga como consecuencia.

Soy un cachorro vivaz y valiente, quizás tenga que errar más, tal vez tenga que meter más la pata, pero no tengo por qué seguir a un grupo que tiene como líder a una supuesta alfa, que se comporta como una cachorra. No puedo tolerar el hecho que las conductas que a mí me reprimen, se las celebren a otro que se supone ya no debería emitirlas. Me confunde, no tengo donde huir, no tenía una voz, no podía decir. En mi nuevo mundo, no hay diferencias, en este sólo hay paz. Lejos de todo, en la última rama del árbol en donde hago comunión conmigo misma, me redescubro, me hablo, me escucho.

He vuelto a escuchar el viento, la voz de los árboles, mi creatividad ha vuelto. El proceso no es fácil, salir de un imperio, creer firmemente que no es el único que existe y que no es el único dominio que hay. El problema de todo esto es que muchas veces eso se puede interpretar de muchas maneras distintas, pues simplemente sólo ando buscando un poco de paz, un terruño donde tenga libertad. Me refugio en mi arte, en mis colores, en mis palabras, en los movimientos de mi cuerpo y en cada paso que doy que me acerca a una meta.

No soy una más, no fui creada en la producción en serie, tengo una voz, tengo un camino y sé que debo seguir en él. La voz dentro de mí, me hace confiar, se manifiesta en mis manos, en mis caderas. Posiblemente por ahora no sea tan cómodo o placentero retomar mi verdadera vestidura, limpiar los rincones que están olvidados, cerrar los ojos y sentir cómo crece el árbol en mi interior, cómo comienzan a salirle las primeras hojas y busca el calor del sol, renacer, dar toda su energía y su amor, hacer notar que está ahí.

Tengo una luz invisible que me guía, me baña en sí, me convierte en lo que soy. No puedo hacer más que sostenerme, seguirla y confiar, no entiendo lo que hago muchas veces, no sé qué sucede; sólo sé que estoy ahí y que cada paso hacia la luz, es un paso más lejos de la oscuridad, más cerca de la cima y más lejos del barranco. Sé que habrán más barrancos, sé que habrán más tormentas, pero todo tiene más sentido, todo tiene otro color. Soy mi propia luz y debo cuidar muy bien de que no sucumba, una luz que podría algún día, llegar a cambiar muchas vidas además de la suya.

sábado, 29 de octubre de 2011

Fallas

Nunca he sabido cómo pedir perdón, ha sido una labor de titanes que este par de sílabas salgan de mi mente y se conviertan en conducta. Lo que pasa es que creo que las palabras no tienen tanto peso como las acciones. Me he encargado de hacer que mis acciones concuerden con mis emociones o que mis gestos corporales se encarguen de decir lo que mis palabras no pueden.

Tal vez he cometido el error de dejar que mi cuerpo hable demasiado, ya hasta actúa por sí mismo y produce reacciones inesperadas. Odio las palabras, pueden ser tan malinterpretadas, en cambio el silencio responde todas aquellas preguntas que sólo lograrían enredar las palabras... No tengo idea de cómo hablar sin huir, de expresarme... Es increíble, sé como hacerlo ante un público desconocido de 500 personas, mas ante alguien que me importa no puedo.

Los errores no pueden cubrirse y cada vez que miro hacia atrás, siento que no debería hablarte o acercarme a vos. Tal vez no di el cien por ciento, no estaba lista y aún así acepté. Ahora todo esta cabeza abajo y como todo lo construí poco a poco con bases firmes, sigue ahí y sigue creyendo. No entiendo qué sucedía, no tengo idea de qué hacer...

Y la habitación se inunda de olor a vos...Bajo las sábanas, es más intenso, como si el calor de mi cuerpo intensificara tu aroma. Cierro los ojos y pienso; no deseo pensar, no deseo recordar...Ya no me quiero equivocar.

Evoco todo lo que nunca te dije por miedo y lo dejo ir, de nada vale intentar decirlo ahora. Entre más tiempo pasa, más fuerte se vuelve este tsunami de confusión entre alarde y agonía, que pasa de la alegría a la tristeza.

Se me cierran los ojos e intento sonreír...¿Me querés regalar una sonrisa y un abrazo? Tus ojos vendados, tus manos atadas y tu boca amordazada...¿Será que el miedo te secuestra a vos esta vez? Aunque jures que siempre tienes la razón, no sé si esta vez sea así porque todos, tendemos a fallar alguna vez.

domingo, 23 de octubre de 2011

Más tiempo que vida

Hoy deseo sentarme contigo a ver las estrellas. Sin abrigo, sin máscara ni nada. Emigremos a la luna con una sonrisa y escondámonos tras los árboles. Hagamos de caso que aquí nada ha pasado, que nunca hubieron lágrimas derramadas ni daños a terceros. Ven...toma mi mano y pretendamos que es la primera vez en la vida que nos vemos, que reconocemos nuestro olor, que escuchamos el corazón del otro latir. Acompáñame en mi viaje, sonríeme hasta que me duerma esta vez y acaricia mi cabello, que al despertar quiero sentir tu respiración y verte abrir los ojos una vez más. No me digas nada...sólo prometamos sin hablar que esto nunca tendrá final...Calla y apoya tu cabeza sobre la mía, para charlar, mi vida, tendremos la eternidad...

Quiero ver que tu cabello se torne gris junto al mío, que nos aparezcan arrugas y aún así sigamos tomados de la mano como esta noche. Estar ahí en los peores y mejores momentos, no dejarte ir por más que todo parezca derrumbarse. Y al final de todo quiero sonreirte y verte sonreír, que tus brazos me arropen en las noches frías y que tu latir sea mi melodía... Ven, acompáñame, dame un abrazo y quedémonos aquí...No nos hagamos más heridas, sino eterna compañía, aquí en este lugar donde hay más tiempo que vida.

martes, 4 de octubre de 2011

Octubre

La bruma vino para quedarse y el vientecillo frío hace que no queramos salir de nuestras camas. Se lleva la viveza de los colores y la lluvia se encarga de limpiar el entorno con sus lágrimas bailarinas... De música de fondo en un café suena Octobre de Francis Cabrel, todo tan típico de esta época, de meses que se van, de momentos que se desearía recuperar o más bien los que quisiéramos que se fueran de una vez. Octubre, el momento que nos damos cuenta de todo lo que hemos dejado atrás y de lo que quisiéramos traer de vuelta, lo que quisiéramos cambiar, lo que pudimos haber hecho. El tiempo pasa y la pereza se adueña del cuerpo, no querer hacer nada más que observar, sentir, escribir...

El bohemio toma su lápiz y esboza la callejuela que tiene en frente, mientras una joven pareja se pasea al frente de la fuente y se sonríen. Él toma fotos y ella posa para él. ¿Por cuanto tiempo ese amor se mantendrá como en las fotografías? ¿Cuánto tiempo dura el amor en sí? Se escriben miles de canciones en días como este, se reviven heridas, mientras se intenta conseguir lo que se anhela. Entre las sábanas se entrelazan historias y en los corazones se cantan alegrías y penas.

Al otro lado del café se encuentra un hombre de contextura gruesa, con los ojos fijos en un punto. Piensa que está solo y que es por culpa de alguien que decidió salir de su vida, no porque quisiera, sino por que forzó la salida de aquella persona y ahora le reclamaba por algo en lo que no tuvo nada que ver. Bebe despacio el café caliente que se encuentra en su taza, sorbo por sorbo y recuerda cada uno de sus errores y sonríe con las viejas memorias. Lo que no podía ni imaginar era que toda aquella culpa que le había echado a aquella persona, no era más que su propia culpa, pero la carga era tan pesada que tenía que dejarla ir con alguien más. El dolor no es tan evidente cuando se oculta a través de la ira, a través de malacrianzas o de indiferencia, no es que deje de doler o que duela menos, sólo se enmascara con orgullo.

En ese mismo instante, otro hombre recordaba con una sonrisa su suerte, había pedido un ángel que le hiciera olvidar sus heridas tan antiguas y tan profundas. Probablemente no era lo que esperaba, pero un torbellino había entrado en su vida y había causado todo un caos en su mente, había reestructurado todo y con una sola palabra supo que la respuesta a sus súplicas había llegado. Los días de octubre ya no tenían la misma connotación, ahora los envolvía un poco de calor, un poco más hermosos que los días ordinarios.

Por otro lado en algún recodo de un estudio, para una joven, todo cambiaba de manera veloz, como siempre había sido todo en su vida. Octubre era el típico mes de cambio o de resistencia, pero esta vez todo simplemente no tenía ni pies ni cabeza. Vos no planeás nada, ¿verdad?. Ciertamente, se había cansado de esperar, de planear, para que nada saliera como lo deseaba. Había descubierto una nueva belleza en dejarse fluir y disfrutaba de esto con una taza de té, mirando hacia el jardín, cantando Octobre, como el hombre en el café, como el hombre que iba por la calle con una sonrisa. Todos con una historia en común, con una relación indirecta.

Y es que no todo tiene que cambiar para mal, no todas las palabras te las tiene que dictar la mente. Una sonrisa me dictó esta historia, una melodía, una guitarra y una bebida caliente... Octubre ya no es el mismo para nadie. Una vieja frase dice: "Octubre, cuando todo se descubre". Esta vez todo se descubre, todo se renueva y tras este invierno, todo lo que cambie en este mes, se transformará en primavera...

domingo, 2 de octubre de 2011

Pintando con palabras

A veces la voz no da para decir todo aquello que se piensa y tampoco para expresar los mundos de la imaginación, cada quien con su visión, con su forma común de expresarse, con su libertad de elegir a quién adentrar en su mundo, en su memoria y formar parte de la imagen. No hay manera de aceptar a quien no lo merece, ni soportar a quien no se desea soportar, en nuestro mundo tenemos libertad de elegir con quién vamos a compartir y a quien vamos a excluir. Ciertamente no es justo sobrepasar los límites e invadir el territorio ajeno con palabras irritantes o hirientes si existen rencores, pero el día en que decidimos hacer maletas del mundo de otro, no hay manera de volver si no es por voluntad propia.

Tomó sus maletas, las llenó con sus recuerdos y dejó el mundo de esa persona vacío de su existencia. Había pintado cada muro con palabras distintas, con colores en voces extrañas, secretos multicolor que a la luz del día se hacían agradables a la vista. Con sus maletas partió, rasgó el papel que cubría el interior de aquella memoria y dejó grabada en la pared el recuerdo de un hasta pronto que se convertía tácitamente en un adiós. Se iba para nunca volver y de repente, había olvidado algo, decidió no volver por aquello y se fue. Recogió una pequeña lágrima por el dolor de aquello que fue y sonrió por su recién conquistada libertad, siguió adelante y lo dejó atrás.

Al regresar a su mundo, a su sitio seguro, decidió repintar aquellas paredes abandonadas, limpió la estancia, limpió su alma y comenzó a aplicar incipientes capas de palabras de colores, creó nuevos mundos con ellas y destruyó antiguas sombras y telas de araña que no le dejaban respirar. El aire se sentía más puro y las nuevas letras en su orden daban a entender que había sanado, que los colores eran más vivos, que se había desligado de lo cruel e infame. Había tomado la decisión correcta de vivir, de dejar el miedo a su soledad atrás, pues más bien su mundo se repoblaba con nuevas sonrisas, nuevas voces creando melodías en el viento.

Ya no existían las cargas pesadas, ni tan siquiera el temor. Cada día pintaba un nuevo muro, un cielo diferente, se reinventaba y de vez en cuando recordaba alguna buena memoria y la dejaba ir. Pertenecer a aquel mundo descolorido había tenido su belleza al principio, hasta que la música amainó y todo quedó en silencio y estaba en soledad por más que ese mundo fuera compartido, gritó por ser salvada y nadie respondió, fue ahí donde donde comenzó a llevarse de a pocos sus pinturas, su voz, su tibieza. Lo que no esperaba, era que mientras había dejado su imaginación atrás, ya habían más rostros esperándola en su estancia, en su lecho y con los brazos abiertos.

Su chispa de naturalidad volvió a encenderse y su belleza volvió a la normalidad. Tendría que seguir viendo esos muros oscuros a lo lejos por algunos años más, pero no debía acercarse o adentrarse en ellos, las murallas no caen, pequeña, sólo se llenan de artilugios para causar más daño. Momentos de colores, estrellas que no dejan de brillar, estaciones que cambian según su antojo y su estado de ánimo. Predominantemente el verano de fresca brisa, a menos que atacara su demonio interno y tirara todo al suelo; sin embargo todo se reconstruía con palabras que a su vez son conducta.

Observaba aquellos muros distantes y se decía: Pensar que nuestra línea base es tan similar, que las partículas de creación son las mismas, nada más que edifiqué diferente, utilicé diferentes tonos, cambié los matices, reacomodé todo a mi manera que no es mejor ni peor, sólo distinta. Había sido diseñada para redecorar muros, minimizar el dolor con paredes acolchadas, disminuir la ira con otros colores y regalar días de sol, pintados con la pintura resbalosa y agradable de una palabra de aliento, de quitar las nubes de lluvia con las tonalidades sutiles de un "te quiero". Una artista completa, en cada gesto en cada respiración era capaz de devolver la vida.

Cada noche se va a la cama después de haber mezclado imaginación con realidad, de haber llenado algunos mundos de color, de haber abierto las puertas de su hogar a alguien más, con una sonrisa en el rostro y un pincel en las manos, dispuesto a crear nuevas ilusiones al amanecer, nuevos tonos, nuevos campos semánticos de flores en donde jugar, donde el tiempo no existe y es en sí la eternidad. Bienvenido a mi mente, un lugar donde no todo es gris y no hay a qué temerle.

Ven y déjame empaparte con pintura, déjame crear, que estoy aquí para pintar con palabras...Para darte un mundo nuevo, cualquiera es bien recibido, pero no todos permanecen aquí. Como la artista que soy, no me quedó en el mismo lugar, siempre hay un mundo nuevo para recrear...

sábado, 1 de octubre de 2011

Un nuevo sol

Hace mucho tiempo no veía el sol brillar tan intensamente sobre sí, hace tanto no sentía su calor intenso ni la belleza que provocan sus rayos cuando rozan lo que tienen debajo. Había dejado de sentirse como una artista, había dejado de sentir tantas cosas...Las defensas se habían ido reforzando y estaba encarcelada como nunca, hasta que un día tomó la decisión de dejar la muralla que la separaba del aire puro y dejar caer el lastre que la ahogaba...Era momento de volver a ser, de dejar atrás todo aquello que le había hacho daño y revivir a su niña interna.

¿Dónde has estado todo este tiempo?- se preguntó. No había pasado mucho tiempo desde la época negra, pero la cura era inminente, ya no quería estar enferma. La ropa negra ya no le gustaba, al igual que empezó a odiar el maquillaje y sustituyó todo aquello por una sonrisa natural y desenfadada y ropa de colores, llena de vida, como se sentía en ese momento...La ira en su interior se había desvanecido, su enojo, todo su odio se había calmado inexplicablemente. Todo en su mundo empezaba a tener otras tonalidades que no estaban en la escala de grises, cada momento era más intenso, ya no tenía miedo de vivir.

Una niñita caprichosa y espontánea, que en vez de pelear deseaba jugar y devolver alegría y paz. Hacía tantos años la había dejado escondida en las sombras, no la dejaba hablar, no la dejaba salir. Quizás era débil, quizás no era perfecta, pero al fin y al cabo era ella. Tuvo que decir adiós a muchos momentos, a muchas personas, pero era una cuestión de tiempo para que todo estallara y el mundo creado por mentiras se derrumbara en un dos por tres. La puerta del cielo se abrió, cuando admitió sus errores, cuando se dejó fluir y el infierno quedó atrás, muchos de quienes amaba quedaron ahí y posiblemente nunca saldrían.

Realmente era un nuevo sol, era una nueva misión...Ella no tenía por qué estar en el infierno, ese no era su lugar, no pertenecía ahí, simplemente era un estado transitorio como muchos otros. Su camino no era la soledad, no era la apatía, sino recibir a aquellos que traían heridas recientes pero con las ganas necesarias de cambiar, de volver a sentir... Una bendición y una maldición a la vez esto de curar, esto de atraer a los demás, esto de dar la bienvenida a la luz, esto de siempre dar lo mejor de sí.

Afuera llueve, pero dentro de sí, ya no había humedad, no había tormenta, ya había cesado y todo se tornaba cálido de nuevo...Retornaba a su estado natural, aquel que se había ido y se proyectaba hacia el exterior. Finalmente después de una lucha interna, después de huracanes, tornados y tsunamis, la voz volvió, la luz vino para quedarse y la paz para darse. Cada día regalaba una sonrisa y con esa sonrisa...quizás más días de verano aún en invierno.

lunes, 15 de agosto de 2011

Tristeza

"And yet no one can save me, because I only disappear here...I'll blow away if I breath out, save me from sleeping now, save me from flying out and disappear here"

Hay de toda clase de días, pero últimamente un día es simplemente igual a otro y estoy seca. Seca como el árbol que ya no puede dar frutos, hiriente como un cuchillo filoso que hace daño y maltrata. Fría, vacía, inmóvil. Así se siente desde hace un mes, desde que el tiempo comenzó a ir lento de nuevo, desde que no quiero salir de mi cama, desde que dejé de sentir. Como un animal que se sabe dañino, me escondo, me recluyo y me alejo y dejo que mi corazón se detenga.

Monstruosa creación, días amargos y grises, ni la lluvia puede ya purificarlo. No estoy de lleno, ya no existo más. En el fondo de un mar convulso me encuentro, descontrolada y dormida. Todo me es pesado, ya no puedo pensar, no puedo hablar, no hay más lágrimas por sacar... La tenue sonrisa que tenía, ahora será sólo una máscara, la misma que solía tener, la misma que se encargaba de esconder todo aquello que me hacía daño.

Ya no soy, ya no creo, ya no tengo alas para volar. No sé si estoy muerta en verdad pero es como si lo estuviera; sin la capacidad de dar energía, sin la capacidad de amor, me disolví. Lo vimos venir, con cada palabra, con cada acción que me hacía desaparecer, tres pilares rotos a la misma vez y posiblemente ya nada vuelva a ser como antes, ni vuelva a funcionar, lo que fue, pasó. Ya no queda nada y lo que existe se olvidará. Sólo quedará la herida, la cicatriz de donde estuvo, el vacío de un adiós, el eco de un latido, el golpe de la última lágrima en el piso...

Entre un soplo de vida y un ahogo total. El aire cambió para mí y es como inhalar plomo, pesado. Todo lo hago mecánicamente, ni el dolor puedo sentir ya. Destruida, deshecha, sin donde apoyarme, con una máscara en mi rostro, ojos apagados, murió la muñeca que alguna vez estuvo aquí, murió su risa y su ardor...Sólo queda una pequeña voz que la quiere salvar, tan tenue que no se sabe si lo logrará...

Y sobrevivir otro día es decepcionarse una vez más. Serán las mismas horas, las mismas responsabilidades, la misma soledad a la hora de dormir. Sin brazos que sostengan la caída, sin esperanzas, cerraré los ojos de una vez al lanzarme al abismo...Tocaré el fondo y me hundiré una vez más y tal vez algún día como el ave fénix, renazca.

"...broken, torn, insincere...Can I watch as you disappear?"

viernes, 5 de agosto de 2011

Magia

Tengo ganas de preservar nuestra historia a la luz de una media luna, de sus cabellos entre dorados y castaños y su personalidad. Siempre he querido inmortalizar nuestra amistad, un grupo de tres, que ha superado infinidad de pruebas, amores y desamores internos, secadas de lágrimas y largas sesiones de música y diversión. Sé que esta será la última noche en algún tiempo y es entonces donde el corazón se enfría como preparación de un alejamiento, como si los últimos veinte días hubieran pasado en balde y cada quien tomase caminos separados.

Tus manos en mi cadera, vos, susurrándome algo al oído y sé que sos especial. Vos, el menor de todos. El artista tímido, al cual le confío todo, vos, el que me ha visto llorar de miedo, que has contestado una llamada por el presentimiento de que algo está mal y las peleas cuando nos alejábamos. Vos y yo hemos compartido tanto, desde tardes de verano, noches lluviosas, mil canciones, me entendés y yo a vos. Tenemos mucha historia y creo que hay más por contar. Sé que de todos te voy a extrañar más. Me duele nuestra despedida, como si fuéramos dos extraños en la noche, me vas a hacer falta y lo leo en tus ojos...Nos vemos luego cariño.

Ah y vos pequeño demonio, no creas que me he olvidado de escribir sobre vos. Al primero que conocí, con el que me puse a pelear primero. Aquellos buenos tiempos, donde vos lo sabías todo. Siempre tan unidos, en las buenas y malas.Nuestras bromas, nuestros momentos juntos, las veces que corrí a tu casa o cuando me tuvieron que secar la falda porque había llovido mucho. Te observo patinar y recuerdo el miedo infernal que me causa patinar, río contigo y me doy cuenta de lo afortunada que soy al tenerlos...

Sentada en la acera, recuerdo las tonadas que se escuchan por ahí, las canciones que hemos escuchado y veo que mis recuerdos se componen de música con ustedes... Sonrío y pienso en lo que debí haber hecho para que estemos aquí esta noche... Que no sea la última noche, que a pesar de la distancia aún estemos así, sentados hablando de lo que sea. Me he acostumbrado a ustedes y aunque el tiempo nos haga separarnos, siempre seremos dinamita juntos.

Recuerdo entonces la tersura de vuestras manos abrazándome y dos besos simultáneos en mis mejillas...Es nuestro mundo fantástico insertado en la realidad....

lunes, 1 de agosto de 2011

Un ser soleado

Yo...yo soy un ser soleado. No sé si alguna vez hayas sentido un día de verano en tu piel, no sé si alguna vez dormiste bajo un árbol en pleno verano. Pienso en secreto en los días del verano pasado, de aquellas noches en la hacienda en el pico de la montaña, me agrada más la lejanía, lo recóndito. Extraño los días soleados, el olor del zacate y sol. ¿Nunca has salido un día de verano? Bueno una tarde, cuando el sol empieza a bajar y apenas se siente esa tibieza en el alma que hace vibrar...Ni extremadamente caliente ni brillante, simplemente tibia... Ni oscuridad ni claridad.

Mi problema no es no sentir, es que siento mucho, es que me gusta sentir. Mis manos se hicieron para tomar cada textura al igual que el resto de mi piel, mi boca goza de cada gusto diferente, mis ojos intentan captar todo lo que pueden observar y los oídos se deleitan con cada sonido al igual que mi nariz con cada pequeño olor que me regala el estar viva... Expreso a través de lo que me hace sentir viva, de lo que me hace despertar, de lo que me hace sentir. Creo fervientemente que la época del año y el día de la semana afectan bastante mi estado anímico, no sé si esta sensibilidad es un regalo o una maldición. Tiendo a percibirlo todo aunque no se me diga y eso a veces simplifica o complica las cosas...

Me gusta quedarme lentamente sin aire cuando estoy furiosa o estoy triste, corro, no pienso, me ahogo en música o bailo. Dicen que es una manera de huir, yo no lo veo así, lo veo como la forma en que mi cuerpo aprendió a calmarse, cuando pierde todas, absolutamente todas sus fuerzas y la mente se aclara. Soy. Soy una proyección, me gusta dar lo mejor hacia afuera, puesto que es un arduo cultivo del interior. No... definitivamente no me considero luz.

Mi mente ávida, ama imaginar. Crear mundos lejanos, realidades que sólo yo conozco y ayudar a los demás a encontrar su mundo. Yo...soy una canción de verano en invierno, un retazo cálido de cobija cuando golpea el frío en el alma y las lágrimas necesitan donde caer. Las agujas del tiempo no cesan de pasar sobre mí y sé que con él vendrán las arrugas y la finura de mi cuerpo se desprenderá. Sólo quedará todo aquello que amé, todo aquello que sentí...

No me complico tanto, me agrada ver en tonos simples. La simpleza es aquella que guarda para mí total belleza. Simple según mi óptica, incomprensiva según otras. Yo capto lo que percibo y lo digo según a lo que lo puedo relacionar que no es estrictamente falso ni verdadero, es una perspectiva. Entre más complicadas se ven las cosas, más problemas se encuentran, esa es la ventaja. No se decide lo que se tiene, sino como se le observe, la óptica en que desees vivirlas. No me agrada el vacío que hay cuando se piensa demasiado, simple pero no demasiado, dulce pero no empalagoso...Todo en extremo es malo.

Yo...y soy una tarde de verano, de esas con atardeceres de colores, con tibieza en el alma. Tengo un brillo especial en los ojos y una sonrisa en los labios, se la ofrezco a quien sea sin importar su condición...Hay un poco de frío soplando y es el miedo, miedo al olvido, miedo a dejar de ser quien soy... ¿Será que me amo tanto y amo tanto a mi alrededor que no deseo que llegue el otoño jamás?

Yo...yo soy un ser soleado, tengo la ventaja de tener la tibieza en mi corazón y protegerla para poderla dar...

miércoles, 27 de julio de 2011

Silencios

Estás muy callada hoy...¿Pasa algo?

Así inició la conversación de un día de neblina, de vientos que soplan y dejan heladas las palabras que sin duda llevaban ternura impregnada en ellas... Nada sucedía al igual que el resto de los días, era un día más en el que tal vez una o dos cosas cambiaban, nexos rotos, un lugar seguro donde no era válido volver. Despacio, muy lentamente todo empezaba a apagarse conforme la luz del sol se iba y daba paso a un misterioso cielo estrellado... Noches como estas son irrepetibles, dijo con una sonrisa fingida, es todo tan fugaz, es tan corto el actuar y tan largo el camino que sigue a esa acción...

No era partidaria de las píldoras ni de ventilar sus miedos a cada cinco segundos, se refugiaba en tres pilares. En aquel mundo que rayaba en la locura, en aquel lugar donde casi todo era permitido. Sonreír, llorar, bailar y dibujar... Cabello liso al aire, mirada perdida en el cielo y un par de brazos alrededor de su cintura...No es necesario, estoy bien...Ya te dije que así soy yo. Los brazos soltaron aquellas curvas y ojos sobresaltados miraron el semblante serio de la joven frente a sí... Preocupación más que confusión, sabía perfectamente de lo capaz que era aquella pequeña, con aquella sonrisa enorme, con sus ojos brillantes. Es capaz de volver loco a cualquiera. En medio de la locura y de la belleza, existía ese centro que se llamaba realidad...

Dividía sus mundos en fantasías o sueños, escapes y realidades... La realidad del día no había sido exactamente la mejor, era hora de reducir la velocidad, así el siguiente choque sería menos grave y la atmósfera se relajó con una copa de vino tinto y música leve. ¿Te acordás de hace tres años? Hace tres años había empezado aquella empresa de escape y hacía poco menos de un año, a este lugar se le incorporó una tercera persona. ¡Cómo olvidar el inicio! Si entre risas y bromas siempre lo recordaban, al igual que el miedo irracional que le tenía a cualquier tipo de patineta, sentía el mismo miedo de perder aquel pequeño santuario que en sí no le pertenecía, pero que disfrutaba en sus cinco sentidos...

La noche se tornó sombría, mas las risas alegres de los presentes eran suficientes para alumbrar la oscuridad y los ojos brillantes de la pareja enamorada de amigos junto con el poderoso silencio comunicativo del otro par de amigos era suficiente para una conversación tácita entre los cuatro... Mirando de un lado al otro, tratando de ni siquiera percibir los tenues besos de la pareja, los otros dos se sentaron e instintivamente él la abrazó... Oye pequeña, sabes que te quiero, ¿verdad? Lo sabía de sobra, no cualquiera resistiría tanto tiempo, tantos estallidos, tantos cambios...

Tan tranquila, tan callada, no hacía ni un sólo sonido, no emitía energía alguna... Hasta que estalló. Yo de verdad no entiendo por qué las cosas siempre suceden de la misma manera, Gareth. Siempre es lo mismo, como te dije antes, yo no creo en las palabras, creo en las acciones, las promesas no son más que palabras y en la boca se puede poner lo mismo que en un papel, lo que se aguante.Bien sabía su amigo sobre las dos frases que ella odiaba pronunciar, las que le costaba decir y cuando lograba articularlas, todo lo efímero llegaba a su fin. El otro la miró de la misma manera cuando ella se desapegó y se alejó por algún tiempo y aún así, seguía intacta... Es decir, cariño, es posible que ya no te lo cuente todo cómo antes, pero de todas formas te hago notar que seguís siendo importante para mí de alguna manera...

No solías hablar, no deseas que nadie te ayude, vos sola sabés que tenés y a veces ni siquiera vos... Lo sé, Gareth... En esos momentos se recluía, despertaba y no salía de su cama hasta que las cosas estuvieran bien. Yo no soy una mujer de psiquiatras, prefiero estar en un mar de locos que en un mar de gente cuerda. La cordura no nació para mí, no soy estática, recordá esto, mucha cordura lleva tarde o temprano a una locura incurable. Definitivamente se había enamorado de su esencia, de su locura. Sos una nómada, nunca estás estable, te apegás mucho a esto o aquello, ¿cuándo se te va a bajar ese carácter? No lo sé, todo esto es simplemente parte de mí, así como me apego, dejo ir... De puerto en puerto puedo ir, dejando en cada uno un amor... Igual de cuando en cuando tu único acompañante será tu soledad, dijo con un guiño.

Seguís silenciosa esta noche y no sé qué te pasa...Tenés una sonrisa en los labios rosados, pero lágrimas en tus ojos...Sos un misterio mujer, tal vez eso te hace quién sos; pero qué manera de querer dejar la cordura por en tu mundo vivir. De cabeza, bajo el agua, junto a vos...

viernes, 15 de julio de 2011

Hace tiempo que no me acuerdo de vos, ni me he puesto a escribir nada de ello... El tiempo por lo general en vez de unir a la gente, tiende a separarla. Recuerdo el principio, mas no recuerdo ni remotamente el fin; son esa clase de cosas que olvidas bajo la excusa de no sentir, de no pensar...Este octubre serían ya cuatro años de conocernos y de ser amigos, todo empezó aquel día de Halloween cuando me atreví al fin a utilizar pestañas postizas, cuando era más delgada y cuando las alas azules no habían pasado de moda. El olor del aula de arte aún lo tengo presente y la exposición de cerdos. Ninguno tenía nada mejor que hacer, sólo mirar los cerdos en silencio.
No sé cómo diablos fue que empezamos a conversar. Recuerdo el traje de Guasón y cómo reímos al ver a mi cerdita "pole dancer". Creo que es la manera más simple y a la vez más compleja de describirlo, un día en que todo tenemos la oportunidad de ser alguien más y aún así ese día fuimos nosotros mismos... Eso desencadenó una de mis amistades más fuertes y duraderas, casi que la misma música, el mismo tiempo en Youtube y claramente veíamos vídeos graciosos. Me hacen falta esos días, los almuerzos en los que hablábamos de todo y de nada y de la súper confianza que habíamos construido.
Por supuesto que yo nunca sospeché de vuestra debilidad por mí y os convertiste en algo similar a mi hermano. Comencé décimo y en ese año vino el primer novio, os mandé un mensaje y os lo conté todo... Es extraño, en nuestra amistad al contrario de las otras, no hubo recesos, no hubo días en los que no hablásemos de lo que fuera, en que aunque vos tuvieses novia confiabas más en mí y nunca hubo secretos. Siempre estuvimos ahí, hasta que las cosas se salieron de control...Compartíamos cajas de dulces, hablábamos hasta tarde...Creo que me haces falta, me hace falta el escribir y que lo leas, tener a quien contarle todo y nada a la vez. Es bizarro, este año serían cuatro años...
El declive vino cuando yo empecé a ser más amiga de los chicos, a pasar más tiempo con ellos y andar como bola de ping-pong entre ellos. Habías llegado a ese punto, donde no había marcha atrás. Intenté remediarlo, pero era algo incorregible, os habías enamorado de mí... Creías que no había nadie mejor, sin embargo me gustaba mucho más uno de mis otros amigos. Entonces no hubo más remedio, pero hoy comencé a recordar y me haces falta y no sé cuando ni dónde, pero volveremos a hablar

miércoles, 18 de mayo de 2011

Días pesados

Hay días como hoy que lo único que deseo es huir. Partir lejos y esconderme del mundo por algún tiempo, cerrar los ojos y no sentir ni un sólo miligramo de peso sobre mis hombros... Días como hoy que me da la madrugada y aún así el tiempo no alcanza. El cuerpo por inercia escribe, la mente de ira se adormece. La cafeína ya no hace efecto y los párpados se cierran lentamente ante el brillo de la pantalla. Mandar al diablo todo no es una opción meramente, es una vía de escape, la escotilla hacia la libertad, hacia no sentir cadenas... Lentamente se apaga la llama en mis ojos, el calor en mis manos y me quedo aquí sin reaccionar...

Últimamente llueve más que antes y llego aún más tarde a todo... Hay ciertas fuerzas ajenas que me invaden y me dejan seca por dentro o húmeda y melancólica como el hecho de aquel duelo mal elaborado, como aquella separación, como todo lo que no puedo resolver... En los momentos donde mi mente encuentra tiempo libre, me reclama a gritos que me he dejado de lado, llora como el niño que pide desconsoladamente a su madre y simplemente busca un poco de su tiempo...

¿Me pregunto dónde estará mi caja de marcadores de colores? Al diablo con ella. Sonrisas por inercia, abrazos por necesidad y afecto, miradas porque ahí no me puedo ocultar...No puedo ocultar mi fragilidad, el vacío, lo desgastada que estoy...Palabras, gritos que no salen de mi garganta, sollozos ahogados por la sobredosis diaria de trabajo, lágrimas apagadas por falta de tiempo. Se me hace un nudo en la garganta y de a poco el aire deja de pasar, me desvanezco sobre la almohada fría y el reloj continúa su canto monótono de la noche...
Me escondo del sonido penetrante del maldito despertador que se encarga de transformar mis pesadillas en realidades y mis sueños en aves sin vuelo. Empieza de nuevo el ciclo de temores, de inseguridades, de no cumplir promesas tácitas. El miedo a perder en cada paso, aceptar que las derrotas existen y que el aroma a azucenas algún día llegará. El odio hacia estos pensamientos, los reprime y los vuelve energía para producir, para desgastar aún más lo desgastado.
¿Por qué no me fui? ¿Por qué decidí no tomar ese avión? Ese tiquete de ida sin regreso, aquel nuevo futuro que se imponía ante mis ojos...Entre las opciones no figuraba lo que quería, pero no tenía nada qué dejar atrás. No había razones para irme, ni había razones para quedarme...Las heridas aún sin cerrar, hicieron que me quedara en el vientre de mi terruño, amarrada a viejos aromas y recuerdos, a momentos inolvidables y objetos que no deseaba recordar.
Entre mañanas frías, largos días de trabajo,tardes soleadas y canciones de electrónica se fue mi verano. Días en los que despertar era un acto común, sin pensar. Sólo existir. La casa de una persona se volvió la mía, yo me volví una compañía necesaria y quizás un apego más allá del necesario. Los nervios incrementaron al triple cuando se acercaba el fin de aquella etapa. ¿Y si yo no era apta para el trabajo y si me daba miedo? No era una opción dar vuelta atrás, los años no se detienen y pasada la decimosétima vuelta alrededor del sol, inició una etapa desde cero.
Hace tres meses y medio que se dio todo esto...El temor sigue ahí, la duda persiste y cada día llegar a la cima cuesta más, me quedo sin aire y deseo parar. Sin embargo una fuerza me impulsa, el fuego en mi interior arde con más ganas y calienta mis entrañas: Continua...¿Desde cuando acá te das por vencida? Si en serio lo hago, no estoy hecha de la madera que juré estar hecha y sería una cobarde. Luchar, de esto se trata todo, de entregarse a lo que se ama...El sacrificio tendrá su paga eventualmente...
Por ahora me motiva creer que puedo cambiar una sonrisa a la vez, un paso al día, enfrentando algo que me asuste, venciendo la pereza, dejándome fluir y quizás los ojos de algunos me sigan dando las fuerzas necesarias para no caer y los abrazos verdaderos las razones para continuar. Una promesa que juré mantener y una voluntad que me quema, con tal de hacer un mundo mejor. Tal vez esto sea una utopía en mi mente, mientras encuentro otro sueño que me haga vivir...Respiraré por este y no lo dejaré ir.Suena de fondo un poco de above & Beyond y al final...creo que todo no es tan gris como parece...

viernes, 25 de marzo de 2011

Algo entre mil cosas

Un simple día normal, o al parecer eso era, la misma pereza de siempre al levantarse de la cama... Abrir los ojos de nuevo a la luz y luego despacio irse incorporando hasta sentarse sobre la cama. A veces las cosas no salen como se planearon, pensó. Lo que se suponía iba a ser una semana genial, se había convertido en tensión.

Lentamente se puso en pie para mirar lo tarde que era y entró a la ducha, el agua tibia recorría su cuerpo y en su mente las compuertas ya no funcionaban para resistir la inundación que se avecinaba. Remolinos en la mente sobre palabras,hechos,promesas y emociones. Quería gritar y no podía, correr lejos y quedarse sin aire, como solía hacer cuando se sentía atrapada. Cerró los ojos y en su mente la imagen de un rostro, de una sonrisa y ni eso pudo alentarla.

Las horas se arrastraban en su habitación, el celular apagado y su rostro pegado a la almohada sin gana alguna de moverse... Todo estaba silencioso, ni la respiración tenue parecía ser escuchada. Sus ojos fijos en la hoja blanca, tratando de dibujar una cala...

Minutos más tarde no pudo concentrarse y se marchó al mismo santuario de siempre, los brazos de su mejor amigo.

Sonó el timbre de la casa blanca de la esquina, la voz grave del lado de adentro dijo: ¿Sí? A lo que una voz quebradiza respondió: Hola... Sin necesidad de decir algo más,se abrió la puerta y la pregunta que acompañó el reencuentro fue: ¿Qué pasó? La mirada fue más que suficiente para contestar...

Quizás no fue el momento más largo, ni el abrazo más duradero, pero sí el más significativo del día, lo que estuvo fuera de la rutina. "No one on Earth knows me like you do", fue la única frase que pudo calzar en aquel momento... Un consejo sincero y una pequeña risa acabaron el instante. Ciertamente a ninguno de los dos le gustaba ver al otro llorar.

Efímeros son estos instantes que valen tanto, pocas son las personas que hacen que todo valga la pena. Muchas son las cosas que no salen como estuvieron planeadas, pero al final del día siempre hay algo entre mil cosas que puede hacerte sonreír... Algo en un millón, así sos vos, ser un mejor amigo es la tarea más dura y a la vez más hermosa.

Te vuelvo a ver, me sonríes y yo a vos, es algo así como una promesa tácita que dijimos sin hablar...

sábado, 12 de marzo de 2011

¿Sonrisas?

Una sonrisa puede cambiar un día común y corriente. Esa curva insignificante y a la vez tan misteriosa, portadora de los más recónditos secretos, de mentiras, de sentimientos... Posiblemente no es la más sincera a veces, ni la más amable, sino sólo un reflejo al que nos hemos acostumbrado, un ideal que solemos desear con infinitas ganas y que sólo podemos tener como un airoso y vacío reflejo; aunque hay veces en que esa curvita pasa a ser real...

domingo, 20 de febrero de 2011

Burbujas, burbujas...

Una taza de té de tilo reposando al lado del bolígrafo, la hoja vacía de letras y el viento soplando lentamente cual susurros...El té de tilo es un calmante natural, solían decir las personas mayores del lugar donde trabajaba, quería probar esta vez si algo de lo que decían era cierto y tomó el primer sorbo... No sabía ni bien ni mal, todo mientras no tuviera que tomar somníferos para el sueño ni otras píldoras fútiles, escribió un poco sobre el papel...Soledad, palabra que definía la ausencia de compañía, Soledad era su nombre...

Poco a poco la taza de tilo se disminuyó por la mitad, su efecto comenzaba a sentirse y la hoja seguía allí, esperando un poco de creatividad el empuje de los sentimientos reprimidos tras una sonrisa a lo largo del día: Ven escribe en mí, has que no sea un simple papel y lléname de ti. Pasó una mano por su cabello ondulado y escribió: Érase una vez un cuento de hadas... Luego de escribir esta frase su cuerpo se desplomó de cansancio sobre la mesa... Las horas pasaron y se hizo de noche...

De noche se sienten dos cosas, solía recordar, la soledad y el frío. Recogió sus instrumentos del gazebo y entró a su casa. Abrió el ordenador, revisó los correos y fue a su estudio de dibujo... Necesitas calmantes, recordó las palabras del doctor. No son necesarios, pensó, puedo dibujar y llenar con un poco de color esta noche tan oscura. El dibujo lentamente tomó forma y se fue transformando en un bello cuadro que luego colgaría en su habitación... Miró el reloj y fue a la cama.

Sueños, nuestros deseos y miedos más profundos...Se manifiestan cuando no podemos bloquearlos, luchar contra ellos o reprimirlos. Un aeropuerto, una sala de espera vacía y esa expectación del reencuentro añorado, hasta que por la puerta entró un hombre alto, el cabello ya pintaba algunas canas, pero su sonrisa amable seguía ahí... Sigues siendo mi niña pequeña. Se miró al espejo y ella también se veía avejentada, sin embargo abrazó al hombre y le dijo: Nada ha cambiado, sigo siendo yo...

El despertador poco amable la despertó y abrió sus ojos lentamente, su piel seguía suave, seguía joven. El teléfono sonó, la plática larga y tendida, hasta que dijo: creo que cuento con vos... Cuando la otra voz al teléfono dijo: ¿Por qué "crees"? Si sabes que siempre será así... Una sonrisa brotó en sus labios, los recuerdos de épocas pasadas y risas extrañas volvieron a su mente... ¿Quisieras acompañarme a caminar?- pensó. La voz del otro lado dijo: Esta tarde estoy libre, podemos tomar un paseo...

Reencuentros, paseos por la tarde... Un cuerpo que olía a pintura, a grafito y a especias, se fundía en un abrazo con otro oloroso a madera e incienso... Recordó una frase sobre recuerdos (vana ironía) y se dijo a sí misma, los recuerdos son testigos de momentos que tuvimos y de situaciones que vivimos que valen la pena almacenar... Aquel día, aquella canción, todo quedaría almacenado junto a la promesa de no abandonar al otro jamás...

Al volver tomó la hoja que había dejado abandonada y continuó su relato: Érase una vez un cuento de hadas, en una burbuja... Al finalizarlo se dio cuenta que la burbuja no era una cárcel, ni mucho menos, era una manera distinta de ver las cosas pero dependiendo del material que deseara hacerla podía aislarse o mirar con mayor claridad lo que sucedía en otras burbujas... En la dedicatoria puso: "Para vos, que supiste mostrar que no es necesario ser perfecto o tener mucha gente al lado para no estar solo..." Ciertamente no siempre estando rodeado por personas se sentía a gusto, mientras que posiblemente con una sola persona podía sentirse infinitamente acompañado y a gusto...

jueves, 17 de febrero de 2011

Risa

Regálame la risa de esta tarde...Embotéllala por favor. Es tarde, y juego contigo, jugueteo con tu cabello y me pregunto: ¿Puedo congelar este momento para siempre? Me agrada tu risa, he escuchado que la risa de los niños puede sanar corazones,; creo que es cierto, estando contigo vuelvo a ser pequeña y aprendo a jugar de nuevo... Dame tu manita, no, no quiero llevarte al mundo de los grandes quedémonos aquí, donde los sueños son simples y la luna puede ser de queso...

lunes, 14 de febrero de 2011

Sonrisas de papel

¿Te agrada escribir,verdad? La misma pregunta estúpida de siempre, con el mismo tono sarcástico y en el mismo lugar...Las piernas recogidas, el lápiz en la mano y la mirada perdida. Bajó sus lentes y le dirigió una fría mirada al otro. Quería estar en paz. El papel blanco, lentamente se volvía gris con todas aquellas palabras, con todas aquellas emociones... La música barroca se escuchaba al fondo y escribía: regálame una sonrisa de papel, una palabra que demuestre que me entiendes...

Posiblemente guardara el libro por ese día, soñaba con algún día hacer feliz a alguien con sus palabras, con hacerle saber que había mundos maravillosos por conocer en la mente de cada quien y eran hermosos por descubrir... No es obligación conocer a nadie, no es obligación creer en las palabras, mas sabía cómo distinguir una sonrisa falsa de una verdadera. Una vez le habían preguntado de niño, ¿qué deseas tú? Deseo hacer felices a las personas. Ese no es un deseo ambicioso, niño. No conforme con esa respuesta el adulto se marchó, sin embargo nada cambiaba la idea loca del niño, hacer felices a las personas, ¿cómo?

Todos los días escribía un poco más, pensaba que con lo que observaba y convertía en historias podía mostrar que las cosas no eran blancas o negras, sino que tenían colores. Descubrió que las personas siempre iban a esperar algo de él, quizás algo que no podía dar o algo que no era. También al crecer supo que toda acción era egoísta y que detrás de cada "gran" logro venía una serie de esfuerzos y logros que en su momento parecían grandiosos, majestuosos. Poco a poco el libro se llenó y ya no tuvo más espacio para más historias, entonces un día debió marcharse y dejó el libro olvidado.

La desesperación vino cuando se dio cuenta que lo había perdido, mas se calmó al darse cuenta que podía escribir más. Cuando volvió a casa, su vecino quien era un niño pequeño llegó a su encuentro, nada más que convertido en un joven mozo. Gracias, le dijo, aquí tiene, lo dejó perdido el día aquel en que se marchó. El hombre lo miró con una sonrisa en los ojos y el joven continuó: en las noches que me sentía solo, leía el libro, leía sobre los mundos inventados, sobre sonrisas de papel. De niño me entretenía con ellas, pero en cuanto pude comprenderlas supe que eran algo más que palabras.

El hombre acercó dos sillas y se dedicó a escuchar al muchacho. No sabía lo que significaba una sonrisa de papel hasta que leí la historia y me hizo sonreír, como si el libro me sonriera a mí, como si en realidad el autor sabía que sentía en aquel momento... Entonces el escritor recordó aquellas palabras: "regálame una sonrisa de papel, una palabra que demuestre que me entiendes..." El muchacho seguía hablando, pero el escritor lo paró en seco y dijo: He cumplido mi sueño. El joven lo miró anonadado. Siempre dije que quería hacer sonreír a las personas, hacerles saber que son comprendidas y que no están solas, al parecer he podido cambiar al mundo.

El jovenzuelo le miró: ¿Cambiado el mundo, cómo? A lo que el hombre respondió: Te he hecho feliz, ahora tú puedes hacer feliz a alguien más contándole historias. Tal vez en su momento escribir fue una acción egoísta que jamás creí que pudiera cambiar a alguien, pero lo acabo de comprender. Todas nuestras acciones son egoístas, pero si pueden beneficiar a alguien más entonces valen la pena. Podría ser cierto, el mundo no podría ser cambiado por un ser humano, pero si podría ser cambiado un ser humano a la vez con sonrisas aunque fueran de papel, con amor... Por primera vez notaba que las palabras que algún día parecieron sin sentido, ahora le daban sentido a la fantasía de un otro...

Entonces hoy decido regalarte una sonrisa a lo lejos, tal vez no la más blanca, tal vez no la más cálida pero una sonrisa de papel, una muy especial que puedas compartir...


Muñeca de porcelana

Catorce de febrero en el calendario...En la cama era otra historia, todavía era hora del sueño; el cuerpo es sabio y sabía que no debía levantarse en aquel frío día, ni siquiera pensar en lo que más miedo le daba. ¿Existirían las pastillas para olvidar? Olvido, sublime manjar de los dioses ante aquello que hace daño, aquello que marchita, aquello que simplemente no vale la pena seguir luchando. El cuerpo inerte se movía lentamente de arriba a abajo con su respiración y de pronto el sol comenzó a descubrirle el rostro de la oscuridad, sonó la alarma y ya en ese momento no podía hacer nada...El reto acababa de iniciar.

Sacó una mano de bajo las cobijas, y apagó el despertador. Gruñó un poco, se quejó del frío pero aún así se levantó y miró la ciudad adormecida, aunque ya muchos vendedores se aproximaban a vender su mercancía fútil... Muy en el fondo deseaba que una de aquellas rosas fuera suya, que un pensamiento de alguien le perteneciera, sin embargo sabía que no sería así. Se alistó, como cualquier día normal, se propuso hacer feliz a los demás y bajó a la cocina. Supo que sería un día ocupado, así que ató su cabello y comenzó la ardua labor de cocinar y picar la verdura, canturreó un poco mientras lo hacía y cuando todo estuvo hecho, descansó.

Las horas pasaban, pero seguía sabiendo que ese día se suponía debía ser especial pero no lo era, pensó en él por dos segundos y alejó su mente de él. Cada vez que la imagen volvía, la alejaba como quien aleja a un perro faldero. No quería recordar por qué había comenzado a odiar esa fecha en especial, no quería pensar en nada...

Se quedó haciendo cosas todo el día. Coloreando, leyendo, ayudando en el hogar, hasta que aquel maldito mensaje llegó. Mensaje tan esperado y a la vez tan repudiado, con todo el odio que se puede sentir hacia el amor, con todo el amor que puede ser llegado a sentir por el odio. Lo miró y sonrió, pero se sintió culpable... Continuó haciendo sus cosas en cuanto recibió una llamada de su mejor amigo. Aló,¿sí? Ya voy. Él tenía a quien, ella a nadie. Él lloró por la que tenía, ella lloró por quien no tenía en silencio...

De pronto, una melodía le recordó a aquel ser que la hacía temblar, cerró los ojos y su amigo le dijo: estás sonriendo... En realidad sólo sonreía por fuera. Déjame ir...por favor. La miró extrañado y abrió la puerta: hoy te marchas más temprano de lo usual... Lo lamento es un mal día, mañana será diferente, te lo prometo. De pronto se miró en la calle, sola y con frío, temblando...Su piel se heló, tal como la de una muñeca de porcelana y las lágrimas comenzaron a correr....

Sigue siendo catorce de febrero y la muñeca está seca. Quiere saber si hay algo para parar el amor, si Cupido se ha vengado de ella por alguna razón...Simplemente seguirá odiando los lunes y los catorces de febrero otra vez...Es imposible parar al mundo por desamor, todo sigue, nada se detiene. Mañana no será catorce, será otro día como cualquier otro, donde habría batallas entre el bien y el mal...Un baño relajante y un poco de música podrían cambiar aquel día... No siempre el método era el mejor, pero había aprendido que la vida era algo así como la cocina: puedes sustituir algo, pero las cosas no saldrán igual... El tiempo, el tiempo sería capaz de reparar la grieta en aquella muñeca de porcelana que dormía plácidamente en su lecho de algodón...


jueves, 20 de enero de 2011

Flores blancas

En el jardín trasero de mi casa solía ver unas hermosas flores blancas. Floreaban sólo una vez al año, por ahí de la época de mi cumpleaños y duraban alrededor de una semana. Me gustaba ver cómo salían los botones, verlos despertar y lentamente verlos marchitarse y morir... Se ponían cafés y caían al suelo vencidas por la fuerza de gravedad...

Nunca supe cómo se llamaba esa flor, pero la esperaba con ansias. Decía que era el regalo especial de la naturaleza hacia mí. Un día quise poseer una de ellas, mas mi desilusión fue grande al ver que esa misma tarde la flor ya había muerto en mis manos. Comprendí lo que decía mi madre, todo en su hábitat es bello... Pensaba en la flor, imaginaba que algún día tendría un vestido tan hermoso como aquella flor.

Pasé toda mi infancia en aquel jardín. Crecí entre flores y árboles, mirando la transición de la época seca a la lluviosa, de los árboles sin hojas y sin flores a los deliciosos aromas de las flotes de azahar que luego traían con ellas los frutos de una nueva cosecha...

En las ramas de un árbol se entretejió mi primera amistad y en el lodo, cerca de la tierra, creció mi imaginación. Soñaba con mundos maravillosos y hablaba con aquello que me rodeaba...

Los años hicieron lo suyo y dejé de jugar en el lodo, trepar árboles y dormir en la hierba... Justo el día que salí de nuevo a regar el jardín, faltaba poco más de un mes para mi cumpleaños y me di cuenta que aquellas flores ya no existían más. El tiempo pasó y ni cuenta me di, no noté cuánto había cambiado todo hasta aquel día

martes, 18 de enero de 2011

¿Cuánto dura el para siempre?

Para siempre... Esa frase trillada y cursi que promete eternidad y seguridad a la vez. No recordaba la última vez que aquellas palabras habían salido de su escéptica boca. Ya no creía en el significado de esa serie de letras, ni mucho menos en sus aportes e impacto en la vida cotidiana... Todo en realidad era un minuto, una fracción de la vida... Efímero, todo tenía un final. Desde aquel día la pregunta se repetía en su mente: ¿Qué es siempre?

Buscó en el diccionario, herramienta que le parecía muchas veces inútil y otras sumamente una gran ayuda. Decidió darle el beneficio de la duda a aquel libro grueso y pesado que reposaba en su buró. Siempre: "En todo o en cualquier tiempo.Perpetuamente". La respuesta no satisfizo su necesidad de saber el verdadero significado de aquella palabra que aturdía su mente... Buscaba y buscaba diversas respuestas en su mente, situaciones en las que hubiera dicho el conjunto de letras, contextos, todo aquello que la relacionara a cosas de un pasado. ¿Continuidad? No, la verdad no era un sinónimo...

Observaba en la calle, ponía atención a lo que los demás decían... Escuchó frases de todo tipo, las anotó en papel y decidió investigar un poco a través del tiempo la duración y el efecto de "siempre". "Te amaré por siempre", le hizo una verdadera gracia en las parejas jóvenes y se daba cuenta que al cabo de algún tiempo determinado, la relación rompía... ¿Y el por siempre? "Amigos por siempre", otra frase que causó revuelo en el escepticismo de su mente, esperó para ver los resultados y al cabo de una cantidad de tiempo, el lazo se rompía por cualquier idiotez y seguía pensando...¿Y el por siempre dónde queda? "Siempre ...", todo terminaba por cambiar con el tiempo...

Las palabras acababan por no tener sentido la gran mayoría del tiempo o tal vez las personas habían perdido la noción del uso del concepto y lo usaban como si fuera normal, si el sentido se hubiera perdido por completo y dejara de ser especial... ¿Debían las palabras ser tomadas por su definición literal o cada quien le ponía un poco de gracia? No comprendía. Confusión, un filtro de emociones le indicaba que su cordura peligraba y que debía encontrar la respuesta que su mente tanto buscaba.

Días resolviendo el infeliz acertijo que no le dejaba en paz. Pensó en lo que había hecho y quiso analizar las situaciones de manera no tan inflexible. Combinó variables, relacionó eventos e investigó acerca otras palabras que se unían a aquella otra de siete letras. ¿Promesa? Calificaba. ¿Añoranza? También. ¿Cuentos de hadas? ¡Por supuesto! Ahí estaba la respuesta. Desde niños se nos vende la idea que la felicidad es eterna, que todo dura hasta el fin de los tiempos. Cuando la verdad es el tiempo el que le pone fin a las cosas junto con las acciones de los seres humanos.

Al descubrir esta verdad, su teoría estaba completa. El por siempre, dependía de cada quién. Era una utopía de eternidad, una promesa al corazón de seguridad, una palabra graciosa que cada uno utilizaba en ciertas ocasiones sin esperar sus repercusiones. Por otra cantidad de tiempo indefinido caviló y unió los hilos de lo que deseaba fuera su propia definición de por siempre. Siempre: Cantidad de tiempo indefinida con inicio y final físico...Pero quizás muy adentro en la consciencia, en el alma o la mente, sí cumplía con su sentido literal...

Flores blancas

Pasé toda mi infancia en el jardín trasero de mi casa. Crecí entre flores y árboles, mirando la transición de la época seca a la lluviosa, de los árboles sin hojas y sin flores a los deliciosos aromas de las flores de azahar que luego traían con ellas los frutos de una nueva cosecha...En las ramas de un árbol se entretejió mi primera amistad y en el lodo, cerca de la tierra, creció mi imaginación. Soñaba con mundos maravillosos y hablaba con aquello que me rodeaba...

Me gustaba todo lo que había pero en especial había algo que adoraba,solía ver unas hermosas flores blancas. Floreaban sólo una vez al año, por ahí de la época de mi cumpleaños y duraban alrededor de una semana. Me gustaba ver cómo salían los botones, verlos despertar y lentamente verlos marchitarse y morir...Ver cómo de verde, pasaban a blanco y luego se iban poniendo cafés y caían al suelo vencidas por la fuerza de gravedad...

Nunca supe cómo se llamaba esa flor, pero la esperaba con ansias. Decía que era el regalo especial de la naturaleza hacia mí, con toda mi alma la deseaba, quería tenerla en un mausoleo sólo para mí...Un día quise poseer una de ellas a tal punto que la saqué de su libertad, mas mi desilusión fue grande al ver que esa misma tarde la flor ya había muerto en mis manos. Ese día lloré por la flor, por mi egoísmo y en mis lágrimas de niña inocente no comprendía...

Los años hicieron lo suyo y dejé de jugar en el lodo, trepar árboles y dormir en la hierba... Justo el día que salí de nuevo a regar el jardín, faltaba poco más de un mes para mi cumpleaños y me di cuenta que aquellas flores ya no existían más. El tiempo pasó y ni cuenta me di, no noté cuánto había cambiado todo hasta aquel día...Aunque en parte, habían cosas que eran como aquellas flores.

En aquel tiempo conocí a mucha gente, algunos se fueron, otros quedaron. Ese pequeño puñado que se quedó a mi lado se convirtió en la imagen idealizada de mi flor blanca. Sus sonrisas, los momentos en que solían sorprenderme con pequeños cambios de vez en cuando, las peleas y las despedidas...Nunca intenté,ni intento poseer a ninguno, para mí cada uno era el reflejo de mi planta infantil. Por fin entendía lo que había dicho mi madre el día que lloré desconsoladamente por mi planta: La belleza de la flor radica en su libertad.

Lo más bello en la vida es mejor cuando está libre y donde pertenece, una vez que intentas poseerlo, su belleza se marchita y muere y queda un enorme vacío...Culpa... En cambio cuando está libre, lo admiras, lo disfrutas, amas su belleza y esa imagen es tuya para siempre...Tanto es así que aquellas flores siguen siendo mías en mi memoria y lo serán para siempre... ¿Cuánto dura el para siempre? No lo sé, sin embargo prefiero poseer un recuerdo que no haber poseído nada jamás...

lunes, 3 de enero de 2011

Sola

Recuerdo la lluvia cayendo suave en mi rostro y densas lágrimas bajando por mis mejillas. Todo giraba rápidamente y deseaba simplemente desvanecerme ahí mismo, frente a aquel hoyo negro en la tierra que se la llevó para siempre. Sola. El viento soplaba y estaba sola, se había ido y ahí estaba, en medio de un mar de gente, pero al fin y al cabo, sola. Era insoportable, posiblemente no veía las cosas claras y me sentía así; una posibilidad, pero ya ella no estaba ahí, ya no la volvería a abrazar ni podría hablarle...Sólo podía decir que la extrañaba.

Fuera del camposanto me prometí volver cuando me sintiera mejor, cuando ya no me doliera tanto decir adiós. Pasos rápidos, mirada apagada que fue seguida de una larga angustia en mi habitación. Silencio. Necesitaba paz. No podía hablar del tema, no quería salir del hueco en el que había entrado, no me podían hacer salir. Cubría las bolsas bajo los ojos con maquillaje y cucharas heladas, cubría el dolor con una sonrisa y al volver a casa, seguía siendo yo, con el corazón hecho añicos...

Sonaba el timbre todos los días a la misma hora. La misma voz masculina al otro lado del intercomunicador, las mismas palabras de mi madre diciendo que no me sentía bien para salir. Encerrada por gusto, prisionera de mis propias emociones. Leía para no enloquecer o enloquecía de a poco para aniquilar lo que sentía. Los días se hacían largos e interminables, tareas, libros, exámenes. El sufrimiento era sólo una tarea más que eliminar, por erradicar de una sola vez. El veneno que marchitaba la tierna sonrisa que alguna vez tuve. Lloviera, hiciera frío, calor, lo que fuera, la voz siempre volvía y las palabras de mi madre eran las mismas, hasta que un día salí en pijama y con los ojos bajos dije que estaba ocupada que otro día sería...

Al fin logré salir, un poco herida todavía y sentí de nuevo el sol en mis brazos, el viento en mi rostro. Un saludo calentó mi corazón y pude abrirme de nuevo. Fueron días interesantes, poco a poco me fui sanando hasta que sonreí de nuevo, que pude reír de verdad. Ya no estaba como aquel día en el cementerio, tenía a alguien con quien compartir. Pronto el tiempo se encargó de lo suyo. De repente lo que sentí que no podía extrañar, comenzó a desvanecerse. Odio las despedidas y siempre las odié, muchos adiós dije; sin embargo a este último no me resignaré.

No puedo verte partir sin decir nada, no puedo dejarte ir después de que te quedaste cuando todo el mundo se fue. Cuando el timbre sonaba, sabía que no estaba sola, que comprendías que no estaba bien. Una parcela de mi dolor te la llevaste y en cada sonrisa me cambiaste derritiendo el hielo que tenía dentro... Ahora no quiero verme de pie, sola frente a una calle vacía, donde el viento me diga pudiste haber hecho algo y las lágrimas vuelvan a correr... No quiero vivir otro duelo en donde yo sepa que pude haber cambiado las cosas, no quiero, no puedo volver a ese cuadro infeliz...No quiero estar sola esta vez.