viernes, 15 de julio de 2011

Hace tiempo que no me acuerdo de vos, ni me he puesto a escribir nada de ello... El tiempo por lo general en vez de unir a la gente, tiende a separarla. Recuerdo el principio, mas no recuerdo ni remotamente el fin; son esa clase de cosas que olvidas bajo la excusa de no sentir, de no pensar...Este octubre serían ya cuatro años de conocernos y de ser amigos, todo empezó aquel día de Halloween cuando me atreví al fin a utilizar pestañas postizas, cuando era más delgada y cuando las alas azules no habían pasado de moda. El olor del aula de arte aún lo tengo presente y la exposición de cerdos. Ninguno tenía nada mejor que hacer, sólo mirar los cerdos en silencio.
No sé cómo diablos fue que empezamos a conversar. Recuerdo el traje de Guasón y cómo reímos al ver a mi cerdita "pole dancer". Creo que es la manera más simple y a la vez más compleja de describirlo, un día en que todo tenemos la oportunidad de ser alguien más y aún así ese día fuimos nosotros mismos... Eso desencadenó una de mis amistades más fuertes y duraderas, casi que la misma música, el mismo tiempo en Youtube y claramente veíamos vídeos graciosos. Me hacen falta esos días, los almuerzos en los que hablábamos de todo y de nada y de la súper confianza que habíamos construido.
Por supuesto que yo nunca sospeché de vuestra debilidad por mí y os convertiste en algo similar a mi hermano. Comencé décimo y en ese año vino el primer novio, os mandé un mensaje y os lo conté todo... Es extraño, en nuestra amistad al contrario de las otras, no hubo recesos, no hubo días en los que no hablásemos de lo que fuera, en que aunque vos tuvieses novia confiabas más en mí y nunca hubo secretos. Siempre estuvimos ahí, hasta que las cosas se salieron de control...Compartíamos cajas de dulces, hablábamos hasta tarde...Creo que me haces falta, me hace falta el escribir y que lo leas, tener a quien contarle todo y nada a la vez. Es bizarro, este año serían cuatro años...
El declive vino cuando yo empecé a ser más amiga de los chicos, a pasar más tiempo con ellos y andar como bola de ping-pong entre ellos. Habías llegado a ese punto, donde no había marcha atrás. Intenté remediarlo, pero era algo incorregible, os habías enamorado de mí... Creías que no había nadie mejor, sin embargo me gustaba mucho más uno de mis otros amigos. Entonces no hubo más remedio, pero hoy comencé a recordar y me haces falta y no sé cuando ni dónde, pero volveremos a hablar

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