Así inició la conversación de un día de neblina, de vientos que soplan y dejan heladas las palabras que sin duda llevaban ternura impregnada en ellas... Nada sucedía al igual que el resto de los días, era un día más en el que tal vez una o dos cosas cambiaban, nexos rotos, un lugar seguro donde no era válido volver. Despacio, muy lentamente todo empezaba a apagarse conforme la luz del sol se iba y daba paso a un misterioso cielo estrellado... Noches como estas son irrepetibles, dijo con una sonrisa fingida, es todo tan fugaz, es tan corto el actuar y tan largo el camino que sigue a esa acción...
No era partidaria de las píldoras ni de ventilar sus miedos a cada cinco segundos, se refugiaba en tres pilares. En aquel mundo que rayaba en la locura, en aquel lugar donde casi todo era permitido. Sonreír, llorar, bailar y dibujar... Cabello liso al aire, mirada perdida en el cielo y un par de brazos alrededor de su cintura...No es necesario, estoy bien...Ya te dije que así soy yo. Los brazos soltaron aquellas curvas y ojos sobresaltados miraron el semblante serio de la joven frente a sí... Preocupación más que confusión, sabía perfectamente de lo capaz que era aquella pequeña, con aquella sonrisa enorme, con sus ojos brillantes. Es capaz de volver loco a cualquiera. En medio de la locura y de la belleza, existía ese centro que se llamaba realidad...
Dividía sus mundos en fantasías o sueños, escapes y realidades... La realidad del día no había sido exactamente la mejor, era hora de reducir la velocidad, así el siguiente choque sería menos grave y la atmósfera se relajó con una copa de vino tinto y música leve. ¿Te acordás de hace tres años? Hace tres años había empezado aquella empresa de escape y hacía poco menos de un año, a este lugar se le incorporó una tercera persona. ¡Cómo olvidar el inicio! Si entre risas y bromas siempre lo recordaban, al igual que el miedo irracional que le tenía a cualquier tipo de patineta, sentía el mismo miedo de perder aquel pequeño santuario que en sí no le pertenecía, pero que disfrutaba en sus cinco sentidos...
La noche se tornó sombría, mas las risas alegres de los presentes eran suficientes para alumbrar la oscuridad y los ojos brillantes de la pareja enamorada de amigos junto con el poderoso silencio comunicativo del otro par de amigos era suficiente para una conversación tácita entre los cuatro... Mirando de un lado al otro, tratando de ni siquiera percibir los tenues besos de la pareja, los otros dos se sentaron e instintivamente él la abrazó... Oye pequeña, sabes que te quiero, ¿verdad? Lo sabía de sobra, no cualquiera resistiría tanto tiempo, tantos estallidos, tantos cambios...
Tan tranquila, tan callada, no hacía ni un sólo sonido, no emitía energía alguna... Hasta que estalló. Yo de verdad no entiendo por qué las cosas siempre suceden de la misma manera, Gareth. Siempre es lo mismo, como te dije antes, yo no creo en las palabras, creo en las acciones, las promesas no son más que palabras y en la boca se puede poner lo mismo que en un papel, lo que se aguante.Bien sabía su amigo sobre las dos frases que ella odiaba pronunciar, las que le costaba decir y cuando lograba articularlas, todo lo efímero llegaba a su fin. El otro la miró de la misma manera cuando ella se desapegó y se alejó por algún tiempo y aún así, seguía intacta... Es decir, cariño, es posible que ya no te lo cuente todo cómo antes, pero de todas formas te hago notar que seguís siendo importante para mí de alguna manera...
No solías hablar, no deseas que nadie te ayude, vos sola sabés que tenés y a veces ni siquiera vos... Lo sé, Gareth... En esos momentos se recluía, despertaba y no salía de su cama hasta que las cosas estuvieran bien. Yo no soy una mujer de psiquiatras, prefiero estar en un mar de locos que en un mar de gente cuerda. La cordura no nació para mí, no soy estática, recordá esto, mucha cordura lleva tarde o temprano a una locura incurable. Definitivamente se había enamorado de su esencia, de su locura. Sos una nómada, nunca estás estable, te apegás mucho a esto o aquello, ¿cuándo se te va a bajar ese carácter? No lo sé, todo esto es simplemente parte de mí, así como me apego, dejo ir... De puerto en puerto puedo ir, dejando en cada uno un amor... Igual de cuando en cuando tu único acompañante será tu soledad, dijo con un guiño.
Seguís silenciosa esta noche y no sé qué te pasa...Tenés una sonrisa en los labios rosados, pero lágrimas en tus ojos...Sos un misterio mujer, tal vez eso te hace quién sos; pero qué manera de querer dejar la cordura por en tu mundo vivir. De cabeza, bajo el agua, junto a vos...