¿Dónde has estado todo este tiempo?- se preguntó. No había pasado mucho tiempo desde la época negra, pero la cura era inminente, ya no quería estar enferma. La ropa negra ya no le gustaba, al igual que empezó a odiar el maquillaje y sustituyó todo aquello por una sonrisa natural y desenfadada y ropa de colores, llena de vida, como se sentía en ese momento...La ira en su interior se había desvanecido, su enojo, todo su odio se había calmado inexplicablemente. Todo en su mundo empezaba a tener otras tonalidades que no estaban en la escala de grises, cada momento era más intenso, ya no tenía miedo de vivir.
Una niñita caprichosa y espontánea, que en vez de pelear deseaba jugar y devolver alegría y paz. Hacía tantos años la había dejado escondida en las sombras, no la dejaba hablar, no la dejaba salir. Quizás era débil, quizás no era perfecta, pero al fin y al cabo era ella. Tuvo que decir adiós a muchos momentos, a muchas personas, pero era una cuestión de tiempo para que todo estallara y el mundo creado por mentiras se derrumbara en un dos por tres. La puerta del cielo se abrió, cuando admitió sus errores, cuando se dejó fluir y el infierno quedó atrás, muchos de quienes amaba quedaron ahí y posiblemente nunca saldrían.
Realmente era un nuevo sol, era una nueva misión...Ella no tenía por qué estar en el infierno, ese no era su lugar, no pertenecía ahí, simplemente era un estado transitorio como muchos otros. Su camino no era la soledad, no era la apatía, sino recibir a aquellos que traían heridas recientes pero con las ganas necesarias de cambiar, de volver a sentir... Una bendición y una maldición a la vez esto de curar, esto de atraer a los demás, esto de dar la bienvenida a la luz, esto de siempre dar lo mejor de sí.
Afuera llueve, pero dentro de sí, ya no había humedad, no había tormenta, ya había cesado y todo se tornaba cálido de nuevo...Retornaba a su estado natural, aquel que se había ido y se proyectaba hacia el exterior. Finalmente después de una lucha interna, después de huracanes, tornados y tsunamis, la voz volvió, la luz vino para quedarse y la paz para darse. Cada día regalaba una sonrisa y con esa sonrisa...quizás más días de verano aún en invierno.
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