viernes, 6 de enero de 2012
Comienzo
Comenzar un año de la mejor manera, no sé si exista tal cosa, pero si hay algo que se le acerca mucho podría ser el hecho de ver una sonrisa y brillo en los ojos de alguien más o recibir un grato abrazo de felicidad. Esas pequeñas cosas que hacen que las tormentas valgan la pena, no es tanto lo que se necesita para ser. En realidad no hay mejor sensación que aquella de sentirse bienvenido en el mundo de otro, es no sentir miedo solo, sino saber que alguien va a dar la mano en algún momento. De momento la calidez y cariño, han hecho de estos primeros días del año algo maravilloso, espero que se mantenga así los 360 días que restan y que al mirar atrás todo haya sido ganancia...
viernes, 30 de diciembre de 2011
Alarde y agonía en noviembre
La idea no es la misma, la esencia ha decidido que no quiere ser usada más, que no quiere ser un trazo más donde debería ser apreciada también. Al parecer nunca nada está bien y lo único que quiere es estar en la rama más alta del árbol donde nadie la pueda alcanzar, donde pueda descansar del brío, donde el dolor no exista más. Cerca del sol, cerca de las estrellas, de quienes siempre estuvieron ahí para escucharla y no la dejaron de lado hiciera lo que hiciera, estaban ahí...era lo único que permanecía a través del tiempo.
Me aferro al árbol, mis lagrimas caen en su raíz y se vuelve parte de mí. Siempre olvidada, siempre dejada de lado. La naturaleza nunca parecía abandonarme, estaba cuando no tenia a quien correr, cuando no había nadie que me diera fuerza o que escuchara mis penas. Diré que extraño el viejo árbol de limón y al de níspero también que me vio crecer, que me sostuvo en sus ramas y me dio lo mejor de sí.
Amor era lo que sentía por aquellos seres llenos de ramas y hojas que me sonreían a pesar de todo, pero aun así se secaron y están muertos aunque su alma vive en mi memoria y me consuela al recordar cómo jugábamos juntos o las largas conversaciones que solíamos tener. Mi lugar seguro, mi refugio, mi santuario.
Estoy hecha de lodo, una mezcla de tierra y agua, de verdad y mentira, de soledad y melancolía. Aquí estoy una vez más entre nunca y jamás. Entre el hoy y el ayer en una invariable gris, el tiempo se detiene y yo también. Dejo de respirar y me voy, dejo que todo mi ser desaparezca en un suspiro.
Ve, busca quien llene tus expectativas con flores blancas. Ahora cierro mis ojos y me convierto en uno de ellos, en un árbol que apunta al infinito, un árbol con historia, esperando que llegue el día en que alguien me ame, como yo los amé a ellos, que me sepa escuchar y no sea un árbol más, descuidado en el jardín...
lunes, 19 de diciembre de 2011
Días como hoy
En días como hoy...daría lo que fuera por un segundo más en todo aquello que creí que era mi mundo, por sentir el sol de la misma manera, por voltear a ver hacia arriba y ver un par de ojos brillantes como los míos en otro color y ver felicidad. Sé que no está bien mirar hacia atrás ni preguntarse qué pudo ser, pero a veces simplemente sueles extrañar ciertas cosas que quedaron atrás. Es incorrecto, está mal, mas pasa, más a menudo de lo que uno cree. Dejar ir, fluir; decirlo es fácil, sin embargo llevarlo a la práctica es lo complicado. En los días fríos no desear un abrazo o recibir una llamada con una voz cálida que te haga sentir especial y te recuerde lo maravillosa que eres...
Se escucha una y otra vez la misma canción, los mismos recuerdos salen a relucir, perder nunca es hermoso, a menos que sean un par de kilos. El mismo olor recorre la habitación, los mismos colores y lastima, lastima saber que la puerta se cerró y que por al menos un segundo, quisieras volver ahí y atesorarlo lo más que puedas, sostenerlo en tus manos, admirarlo, sentirlo... No sé dónde van las cosas una vez que se han ido, ya no quiero seguir huyendo de ellas, quisiera no estar sumergida en algunas de ellas, quisiera...
Tal vez dejar todo a un lado y volver a ser una princesita y creer en cuentos de hadas, volver al lugar que llamaba hogar, que casualmente se muda con cada persona de turno. No sé hace cuánto emigré o cuando el príncipe azul se convirtió en bestia, simplemente las cosas suceden y no paran de suceder...se dan, cambian y llegan otras. Por más que se desee no recordar, no desearlas de vuelta, son minutos que se han ido, días que no vuelven y que en el momento debiste apreciar, porque no se sabe en qué instante ya no van a estar más. Todo es tan impredecible, tan loco, tan...incomprensible.
Las lágrimas no son más que las ganas, más que sueños, la rabia de la impotencia. Casualmente vivo corriendo tras mis sueños, algunos que ya quedaron atrás, pero como cometas, corro, corro tras ellos. Una nómada con muchos recuerdos al hombro, inestable, tratando de sonreír a pesar de las tormentas, viviendo a veces rápido, a veces lento, buscando algunos días un refugio y otros libertad. En días como hoy, quisiera tener dónde volver, en días como hoy quisiera escuchar una vez más esa voz, sentir esos brazos...las palabras de "jamás te dejaré ir", hoy no son más que ecos en las paredes de este cuarto, más que vacíos entre las grietas de las horas que pasan...
En días como hoy miro hacia atrás y deseo sentirme así una vez más, miro lo que hay hoy, un lugar desolado y listo para reconstruirse tras una guerra nuclear e intento mirar hacia el futuro, donde tal vez para entonces haya alcanzado mis sueños y mi mundo esté reconstruido, quizás más moderno y más colorido, posiblemente hermoso, como un oasis en medio del desierto y también puede que me sienta mejor que ayer...Aunque no lo negaré, en días como hoy, tiendo a extrañar tu risa y tu olor, a desear que unos brazos rodeen mi cintura o que unos ojos le aseguren a los míos que no se caerán al vacío...
~Y hay días de días, en los que a veces las partidas duelen más...
martes, 6 de diciembre de 2011
Nueva palabra
En una de las tantas noches en la cocina, escuché una nueva palabra que me causó mucha gracia. Orgullosa de mis orígenes Catrachos me animé a preguntar qué significaba tan singular palabrilla que se me pegaba al cielo de la boca. "Chambrosa". Mamá, ¿qué es chambrosa? En palabras simples: una vieja metice y chismosa, soplona pues. Es en este momento que suelto una carcajada burlona y decido aplicarla de una vez a mi vocabulario común. Estoy feliz de tener dos culturas mezcladas en mí, además de un par de excentricidades.
Chambrosa: Dícese de la persona metiche, que se mete en lo que no le importa y lo cuenta a todo el mundo, por lo general acompañado de algún otro tipo de improperio.
Cada día aprendo cosas nuevas y la cultura que vive en mí, se amplía un poco más conforme crezco. Ahora podré decir: Puchica! Esa mae sí es chambrosa!
lunes, 5 de diciembre de 2011
Sonrisas en el cielo
Todo comenzó como un día normal, el viento frío de la mañana y la voz fuerte diciendo no llegarás a tiempo. Se levantó y puso el agua a hervir, esperó a que la otra persona saliera de la ducha y desayunó. Al tiempo tomó una ducha, sin pensar mucho en lo que haría más tarde o dónde iría. Nada parecía ser diferente, solamente parecía un día más de diciembre, un día más del año que se escurría entre los dedos, pensaba esto mientras lavaba su cabello largo. Cerró la ducha y comenzó a secarse, luego se vistió y cuando estuvo lista se despidió de todos. Tomó el bolso y con una sonrisa se despidió. La puerta de la calle se cerró, tras ella se escuchaban canturreos de felicidad y había sol, era un día hermoso sin lugar a dudas.
El autobús tardó un tiempo en llegar y estaba repleto de diversas personas, cada una en su mundo, en la presa, en la hora que llegarían tarde a su trabajo. Parecía que nadie ponía atención completamente a los demás en el autobús, pero los ojos de la muchacha se movían de un lado a otro, observaba, miraba fuera de la ventana y sonreía porque había sol, un día cálido y despejado, valía la pena haberse levantado tan temprano. Agradeció al chófer del bus con una amplia sonrisa y un "que pase un buen día". Caminó como flotando, a pesar de que iba tarde, no tenía la menor prisa, pretendía disfrutar cada segundo del día, sonreía al ver todo el colorido en las avenidas, sentir el viento fresco en su rostro, era feliz.
El segundo autobús tomó su rumbo, llegó a su destino y descendió de él. Caminó hasta donde le correspondía y supo, que no había otro lugar donde desearía estar, que se sentía cómoda en aquel mundo de locos, de personas que eran ellas mismas, sin importar lo que otros pudiesen pensar. Era afortunada, había tomado quizás uno de los caminos correctos, tal vez no el más fácil, ni el más aceptado, sino aquel que había indicado su corazón en un momento deliberado. Las decisiones son lo que marca la vida de una persona, no su origen. Su origen está ahí, pero el curso de la vida puede cambiar, según la perspectiva con la que lo tome...
Poco a poco, fue notando que cada vez la apasionaba más, que le encantaba ver cómo el campo biomagnético del corazón era mayor que el del cerebro, las almas eternas y activas, todo tal y como lo había pensado y sentido antes. Por lo pronto se limitaba a escribirlo y sonreír, comprender que había una razón detrás de todo, que ella misma, podía cambiar al menos a sí misma y a unos cuantos otros con su sonrisa. La otra muchachita a su lado hacía lo mismo, pero con menor entusiasmo. Abrazó a una de las conferencistas y le dijo que agradecía que la hubiese ayudado a entender, a mejorar.
Ambas chicas tomaron el autobús, una hacia lo desconocido, otra hacia su paz. Hablaron todo el viaje, hasta que fue momento de descender y caminar hacia el camposanto. Apenas entraron en él, la joven de cabello negro sintió la ventisca fría y tuvo miedo, mientras que la otra chica de cabello castaño, buscaba la tumba que necesitaba visitar bajo el sol. Ahí es, señaló una pequeña lápida, acompáñame. Se sentó en el piso y comenzó a hablarle, a contarle en silencio todo lo que había vivido ese año, la gente que conocía y cómo la extrañaba, le dijo cuánto la quería. Nana...no sabés cómo me cuesta cumplir mi promesa, pero lo intento...espero que estés orgullosa de mí. Le habló por largo rato y luego miró a su amiga y le dijo: ya estoy lista...ahora busquemos a mi mamá.
Caminaron de vuelta y buscaron la tumba, la chica de cabello castaño parecía no encontrar la tumba, tenía años de no ir y le hacía falta hablar con ella, hacerle saber que había ido a verla. Buscaron sin éxito y se encaminaron hacia la oficina donde le indicaron lo que temía, no podían encontrar la tumba por más datos que diera. Acabó llamando a su casa y pidiendo al menos una pista. Cuando le dieron las señales, empezó la búsqueda de nuevo. A pesar de todo, no pudo hallarla, no la recordaba. No la encuentro, Silvia, dijo la muchacha de pelo castaño. Hablale Luna, no importa si no es la tumba o si lo es, dile algo.
Estaban frente a una tumba gris, sin lápida y Luna comenzó a hablarle en su pensamiento. Luna, ya no siento miedo, dijo Silvia, el viento sopla más fuerte aquí...pero no siento miedo. En ese momento Luna intentaba hablar con su madre, decirle cuanto le agradecía la vida que le había dado, los dones que tenía, que esperaba estar haciendo las decisiones correctas, lo mucho que la amaba... De pronto, Silvia la hizo mirar hacia arriba, un enorme arcoiris se encontraba sobre ellas y sonrió. Siguió hablando con su madre y como punto final dijo que quería hacerla sentir orgullosa de haberla traído al mundo y que si había llegado era porque tenía un propósito. Tu mamá te ama Luna, dijo Silvia. La abrazó y se quedaron así por un tiempo. Al poco rato, Silvia la hizo mirar de nuevo al cielo...Esta vez una media luna se encontraba sobre ellas. Sonrieron y el cielo se había despejado.
No había una razón aparente para el arcoiris en un día en el que no había llovido del todo y el calor era sofocante. Un arcoiris tan intenso y la luna sobre ellas en pleno día. No habían motivos, no era algo controlable, sólo en ese sitio se sentía el viento tan fuerte, pero a la vez tan cómodo. Salieron de ahí, una sintiéndose más completa y feliz de entender los mensajes que se le daban y la otra, segura de haber vivido uno de los mejores días de su vida. No porque alguien se haya ido, signifique que no pueda escuchar. El alma es inmortal, se manifiesta en energía, en brisa, en lo que nos rodea. Sonrisas en el cielo, aquellas que sin hacer mucho te hacen entender que están ahí y que te aman. Por lo pronto es mejor darlas cada día en persona cuando se pueda, para en algún instante cuando hayamos partido, escribirlas en el firmamento.
~Con amor para ustedes dos...Gracias por decirme que aún están ahí. (:
domingo, 20 de noviembre de 2011
Luz invisible
Creo que me aburrí de vivir en un imperio, me aburrí de esperar aprobación para ser quien soy o de tener que llenar el vacío emocional de alguien más brindándole atención, la misma que deben darle todos sus súbditos para pertenecer a su reino, para sentir que tiene algo de poder sobre alguien más. Me cansé de ver cómo alguien se crea su propio foco de atención e intenta ser omnipresente. Por lo tanto decidí crear mi propio imperio, en el que no hay súbditos, no hay reyes ni reinas, no hay nada más que lo que quiera existir. Me esforcé por romper la burbuja entre tener que pertenecer y crear sin importar lo que esto traiga como consecuencia.
Soy un cachorro vivaz y valiente, quizás tenga que errar más, tal vez tenga que meter más la pata, pero no tengo por qué seguir a un grupo que tiene como líder a una supuesta alfa, que se comporta como una cachorra. No puedo tolerar el hecho que las conductas que a mí me reprimen, se las celebren a otro que se supone ya no debería emitirlas. Me confunde, no tengo donde huir, no tenía una voz, no podía decir. En mi nuevo mundo, no hay diferencias, en este sólo hay paz. Lejos de todo, en la última rama del árbol en donde hago comunión conmigo misma, me redescubro, me hablo, me escucho.
He vuelto a escuchar el viento, la voz de los árboles, mi creatividad ha vuelto. El proceso no es fácil, salir de un imperio, creer firmemente que no es el único que existe y que no es el único dominio que hay. El problema de todo esto es que muchas veces eso se puede interpretar de muchas maneras distintas, pues simplemente sólo ando buscando un poco de paz, un terruño donde tenga libertad. Me refugio en mi arte, en mis colores, en mis palabras, en los movimientos de mi cuerpo y en cada paso que doy que me acerca a una meta.
No soy una más, no fui creada en la producción en serie, tengo una voz, tengo un camino y sé que debo seguir en él. La voz dentro de mí, me hace confiar, se manifiesta en mis manos, en mis caderas. Posiblemente por ahora no sea tan cómodo o placentero retomar mi verdadera vestidura, limpiar los rincones que están olvidados, cerrar los ojos y sentir cómo crece el árbol en mi interior, cómo comienzan a salirle las primeras hojas y busca el calor del sol, renacer, dar toda su energía y su amor, hacer notar que está ahí.
Tengo una luz invisible que me guía, me baña en sí, me convierte en lo que soy. No puedo hacer más que sostenerme, seguirla y confiar, no entiendo lo que hago muchas veces, no sé qué sucede; sólo sé que estoy ahí y que cada paso hacia la luz, es un paso más lejos de la oscuridad, más cerca de la cima y más lejos del barranco. Sé que habrán más barrancos, sé que habrán más tormentas, pero todo tiene más sentido, todo tiene otro color. Soy mi propia luz y debo cuidar muy bien de que no sucumba, una luz que podría algún día, llegar a cambiar muchas vidas además de la suya.
sábado, 29 de octubre de 2011
Fallas
Nunca he sabido cómo pedir perdón, ha sido una labor de titanes que este par de sílabas salgan de mi mente y se conviertan en conducta. Lo que pasa es que creo que las palabras no tienen tanto peso como las acciones. Me he encargado de hacer que mis acciones concuerden con mis emociones o que mis gestos corporales se encarguen de decir lo que mis palabras no pueden.
Tal vez he cometido el error de dejar que mi cuerpo hable demasiado, ya hasta actúa por sí mismo y produce reacciones inesperadas. Odio las palabras, pueden ser tan malinterpretadas, en cambio el silencio responde todas aquellas preguntas que sólo lograrían enredar las palabras... No tengo idea de cómo hablar sin huir, de expresarme... Es increíble, sé como hacerlo ante un público desconocido de 500 personas, mas ante alguien que me importa no puedo.
Los errores no pueden cubrirse y cada vez que miro hacia atrás, siento que no debería hablarte o acercarme a vos. Tal vez no di el cien por ciento, no estaba lista y aún así acepté. Ahora todo esta cabeza abajo y como todo lo construí poco a poco con bases firmes, sigue ahí y sigue creyendo. No entiendo qué sucedía, no tengo idea de qué hacer...
Y la habitación se inunda de olor a vos...Bajo las sábanas, es más intenso, como si el calor de mi cuerpo intensificara tu aroma. Cierro los ojos y pienso; no deseo pensar, no deseo recordar...Ya no me quiero equivocar.
Evoco todo lo que nunca te dije por miedo y lo dejo ir, de nada vale intentar decirlo ahora. Entre más tiempo pasa, más fuerte se vuelve este tsunami de confusión entre alarde y agonía, que pasa de la alegría a la tristeza.
Se me cierran los ojos e intento sonreír...¿Me querés regalar una sonrisa y un abrazo? Tus ojos vendados, tus manos atadas y tu boca amordazada...¿Será que el miedo te secuestra a vos esta vez? Aunque jures que siempre tienes la razón, no sé si esta vez sea así porque todos, tendemos a fallar alguna vez.
Tal vez he cometido el error de dejar que mi cuerpo hable demasiado, ya hasta actúa por sí mismo y produce reacciones inesperadas. Odio las palabras, pueden ser tan malinterpretadas, en cambio el silencio responde todas aquellas preguntas que sólo lograrían enredar las palabras... No tengo idea de cómo hablar sin huir, de expresarme... Es increíble, sé como hacerlo ante un público desconocido de 500 personas, mas ante alguien que me importa no puedo.
Los errores no pueden cubrirse y cada vez que miro hacia atrás, siento que no debería hablarte o acercarme a vos. Tal vez no di el cien por ciento, no estaba lista y aún así acepté. Ahora todo esta cabeza abajo y como todo lo construí poco a poco con bases firmes, sigue ahí y sigue creyendo. No entiendo qué sucedía, no tengo idea de qué hacer...
Y la habitación se inunda de olor a vos...Bajo las sábanas, es más intenso, como si el calor de mi cuerpo intensificara tu aroma. Cierro los ojos y pienso; no deseo pensar, no deseo recordar...Ya no me quiero equivocar.
Evoco todo lo que nunca te dije por miedo y lo dejo ir, de nada vale intentar decirlo ahora. Entre más tiempo pasa, más fuerte se vuelve este tsunami de confusión entre alarde y agonía, que pasa de la alegría a la tristeza.
Se me cierran los ojos e intento sonreír...¿Me querés regalar una sonrisa y un abrazo? Tus ojos vendados, tus manos atadas y tu boca amordazada...¿Será que el miedo te secuestra a vos esta vez? Aunque jures que siempre tienes la razón, no sé si esta vez sea así porque todos, tendemos a fallar alguna vez.
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