El tiempo voló, jamás se detuvo a esperar.
Con ojos cansados de tanto mirar o llorar,
Vuelan los minutos y se convierten en años,
en años que se lleva el viento que ya no vuelven más.
Años en los que todo cambia, todo crece.
Años en los que se gana y también se pierde.
Se pierden cosas valiosas, pero el recuerdo,
el recuerdo jamás se olvida.
Se ganan experiencias más allá de asperezas.
Anillos nuevos de esperanza crecen en el tronco,
alrededor de aquellos viejos sueños usados.
De sueños de tiempo que se van con el viento.
Entre pilas de hojas marchitas, el pasado
es como un guerrero de batalla deshojado.
Un guerrero que luchó por sueños,
por renaceres muchas veces inciertos.
A las puertas de un camino, te recuerdo.
Pero el tiempo no espera y la marcha empieza,
Esta batalla entre tiempo y espacio,
Maldita lucha que entre ellos no cesa.
Al ver atrás, hay heridas, camino recorrido,
Entre sus luces gozo, entre sus penas sollozos,
Pero esos recuerdos viajan conmigo.
El ver atrás no hace daño de vez en cuando,
es bueno saber de dónde vengo y detenerme,
para esbozar en mi mente algún destino.
Sonrío, el tiempo no se detiene,
Aún hay camino.
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