sábado, 15 de septiembre de 2012

Ángeles

En el cielo hay cinco ángeles que cuidan mi camino, en  vida me hicieron sonreír y por ello el dolor de su partida no deja respirar, presiona el pecho y reprime sus lágrimas heridas, ancladas a viejas ilusiones que se fueron con ellos. Cinco partes de mí se han ido ya y creo que no las olvidaré jamás. Cada una con su luz, con su poder de abrirme los ojos al mundo de una cierta forma, un apoyo, una broma...Ahora están lejos de mi alcance y ángeles son, ángeles que han de esperarme y festejarme cuando me reúna con ellos. Sé que por un tiempo les voy a extrañar, pero una parte de ellos se quedó conmigo y quisiera atesorarla lo más que pueda cada minuto que pase... Por ahora la tormenta aumenta su intensidad, no hay anclas que aten este barco a la deriva, quizás de las olas se salve o encalle en alguna parte, lo que sé es que con un poco de ayuda, llegará a su destino...

~Y sé que vendrán a verme en sueños, a recordarme por qué vale la pena calmar la sed de soledad y a la vez de amor... Sólo quisiera un día más...uno sólo para poderles decir lo que siento

sábado, 8 de septiembre de 2012

Llueve sobre mojado

Vuelve a caer la lluvia luego de su triste sueño, sobre tristes casas sin tristes dueños. Días tiene de no llover sobre el cielo de aluminio, pero por dentro en un cielo de emociones ha llovido a diario y el sol sale como en el invierno, tal vez por unos cuantos segundos y se esconde tras una pesada cortina de nubes negras de palabras, de reclamos, de silencios, de lutos y paredes de alma corroídas por la humedad. Las grietas en las paredes comienzan a hacerse evidentes y el agua se cuela entre ellas, el viento frío sacude las láminas que la cubren y la casa desnuda poco a poco comienza a desplomarse, cae la lluvia física, que se lleva todo a su paso, humedece aún más el grisáceo paraíso desterrado y desesperanzado del abandono. El paraje desolador pero a la vez nostálgicamente hermoso se compone de marchitas plantas, de colores pálidos que alguna vez fueron vivaces bajo la luz del sol de los sueños.

Meses de no ver la luz del sol brillar, de una palabra amable dentro de un hogar, todo se ha vuelto un eco vacío de una pesadilla de la que no se puede despertar jamás. Un mes con olor a hospital, a noches solitarias sin dormir, a llantos apagados por una sonrisa falaz, a miles de momentos de culpa de dolor de impotencia ante la situación. Aquella intención de poder hacer más de ser mejor que lentamente se esfumó por arte de abuso de motivación, por palabras vacías llenas de rabia que destruyeron el último rayo de sol, por un aliento que una noche de viernes como humo en el cielo se esfumó  y un alma más se llevó. Entre miles de momentos en un cartón vacío cual pordiosero se encuentra la felicidad, mendigando un poco de algo que la haga volver, se sustenta de sueños marchitos,de memorias vívidas de días que no volverán, de un cómplice que ya no respira más. Extrañando a un compañero fiel que se preocupaba por su bienestar, por que las lágrimas no rodaran de sus ojos, bajo cicatrices se llevan las guerras en la piel, marcas de tigre que no restan poder sino viejas amigas, cuentan historias sobre las noches en las que una pena hizo luchar, la prueba infinita de la libertad.


Las lágrimas caen de un cielo empedrado que siente empatía y llora, llora por un alma perdida. En un baúl de sueños una pluma suele esperar para un rato sacar esos viejos y nuevos fantasmas a pasear, entre aquellos deseos de ser escritor que parecen fantasmas de pasado cuando nunca solía ser suficientemente bueno, cuando la escritura era vista como una pérdida de tiempo y se le calificaba de inútil y vacía, sin ninguna razón de orgullo para nadie. Cuánto desearía que este sueño, esta escotilla por fin se abriera y se hiciera realidad, para poder dejar todo salir para entre metáforas y símiles entramar momentos alegres, dolorosos y de ira. Aunque no agrade el hecho que la demás gente sepa que se escribe, un talento que se guarda por vergüenza a que se piense en la locura del individuo o porque se le ve plagado de maldad o como un alma que no pisa la Tierra firme jamás.


Al lado de esta pluma el símbolo de eternidad grabado en un corazón que demuestre un enlace que nunca se romperá, aunque predigan que eso no servirá, que la gente ya no da más, de no merecer esa medalla llamada amor, porque al parecer con el tiempo pierde su candor. Mas no es cosa de ellos meterse en anhelos que no les pertenecen, vagos corazones frustrados sin voz que por no sentirse mal por su falta de responsabilidad consigo mismos matan a otro quizás. ¿Les habrá dolido que robaran de ellos sus misterios, sus dolores, sus deseos más internos? A veces sería bueno saber qué les ha hecho así, qué hace de ellos el querer aniquilar toda forma de vida, de alegría y de pasión, por cosas que ellos no entienden, por cambios que jamás quisieron hacer, por temores insensatos que no les obligaron a crecer, ni a comprender que no es una responsabilidad sólo consigo mismos llevar estos sueños a cabo, sino con la humanidad y por eso pisotean y pisotean a otros que sí tienen la fuerza para mejorar y cambiar.


Entre palabras espinosas llenas de veneno, de cárceles de culpa, de relojes que no dejan de sonar, de golpes energéticos que suelen desplomar, muy muy dentro está esa envidia por aquellos que se pueden liberar, aquellos seres libres de soñar. Asesinos, ladrones de color que sin conocer los anhelos de un corazón roto, se apoderan del mismo y lo hacen rendirse ante sus pies, dejándolo maltrecho y sin ganas de latir. Repitiendo palabras cual dagas que hagan desistir,de un futuro lleno de posible mejoría y felicidad, de frases negativas que deshacen los pocos cristales de voluntad, de malos tratos que desgastan la piel y aunque no tomen la navaja con la mano es como si cortasen la piel y la hiciesen sangrar, con sádicos ojos que les gusta ver a su presa retorcerse de dolor sin rendirse, de amoldarla al conformismo voraz, que se traga las ánimas de aquellos que se dejan llevar sin luchar. En busca de un esclavo que se arrastre por la vida como un vil reptil, como son ellos, como siempre serán, como silenciosos asesinos que con mentiras sacrifican a su víctima como la obtención de un nuevo poder , al decirle que jamás buenos serán, que sus caminos son los equivocados que no sirven para lo que creen que fueron hechos, cuando ni conocen el mundo detrás de la muralla que pusieron dentro de sí.


No quiero formar parte de esta legión del mal, de este apetito voraz por destruir,por la estática, por comerme vivos a otros humanos sin ninguna razón, de despreciarlos sólo porque sí, de minimizar lo que sienten porque simplemente me criaron así. Es mentira que no se pueda cambiar, que no se pueda ser lo que uno quiere ser, pero por hoy y por algún tiempo lloverá sobre mojado y seguirán lloviendo golpes al alma, dagas de palabras, sarcasmos y encierros, destierros y exilios dentro de un mismo cuarto, donde una vida vale menos que unos malditos trastes, donde siga siendo menos que nadie, donde repitan que no llegarán los sueños, el reloj suene y me diga que es hora de conformarme. Saco un paraguas maltrecho, intentando sostenerme a lo único que me queda desde que se marchó mi único aliado, un paraguas de amor me cubre con la vana esperanza de no mojarme más de que algún día deje de llover y crezcan a mi lado miles de flores rojas y pueda decir que vencí. Hasta ese día me aferraré a mis memorias y a mis ganas de comenzar de nuevo, con los pocos o muchos que me apoyen a salir de este encierro.


~Como estrella fugaz espero que bajes a mi lado y me vengas a cuidar en medio de este invierno infernal.



miércoles, 11 de julio de 2012

Lugar

Hay un lugar quizás en el que las palabras no deban esconderse, ni los gestos, ni aquello que va bajo la piel. Tal vez en un apartado lugar de este universo yo sea la persona correcta para estar, se decía mientras se miraba las manos en el jardín. Quería pensar que estaba viva y que no había nada que ocultar, en aquel trozo pequeño de tierra, de paz, donde podía descansar. Por mucho tiempo no pudo sentirse así, era esa cierta época del año en la cual todo parecía desaparecer y poner en tela de duda todo aquello que pensaba. Un lugar para el alma tal vez, donde al fin pudiera ser sin miedo, un lugar bajo el sol, donde los sueños se hicieran realidad. Todos tenemos nuestros secretos y por más pequeños que sean, puede que lleguen a corroer por partes, aunque no hayan sido nuestra culpa pero de la misma manera decidimos ocultarlos...


Los obstáculos llegaban como hojas de otoño que caían de los árboles marchitos por el viento, cubrían el piso, pero a su vez tenían en ellos cierta belleza que los hacía un poco mejores y hasta melancólicamente bellos. Mucho había perdido pero a la vez mucho había ganado. Amigos que como aves al vuelo habían anidado en su corazón y se había marchado por culpa de la gélida correntada de egoísmo o de odio que un tercero había ejercido sobre ellos. Lamentaba ver las bajas que había tenido y recordar los momentos amables que había tenido con esas personas, el cariño que dio y recibió, pero que como una flor, se secó y quedó como un recuerdo de lo que fue. Posteriormente creyó haber encontrado una nueva familia, sin embargo al parecer un trabajo parecía ser más importante que aquella pequeña red de ayuda que funcionaba de apoyo.


No tenía sentido preocuparse por los problemas o injusticias de la vida, si ya de por sí la vida era injusta. Siempre iba a haber gente que riera cuando ella llorara bajo la lluvia o se sintiera encerrada en una jaula de oro que aunque tuviera todas las posibles condiciones de vida no era suficiente para sentirse libre, las alitas cortadas, puesta ahí sólo para cantar sus sueños sin poder alcanzarlos. Lejos de la brisa salada que tanto bien le hacía, de tantas cosas que podía sostener en sus brazos y sentir que merecía ese lugar que realmente significaba algo para el universo tan pequeño y a la vez tan pequeño en el que se encontraba.


Lentamente una leve sonrisa volvió a sus labios, había tenido cosas buenas también, algo invisibles para otros, pero al fin y al cabo eran suyas. No las más grandes, ni las más duraderas, pero había aprendido que todo en esta vida pende de un hilo y hay que disfrutarlo mientras el hilo se mantenga en pie. En un lugar de un jardín ella era un rey, no una reina, un rey. El rey con poder, fuerte, valeroso y a la vez un cachorro, asustado por el juego de pólvora. Quería crecer pero a la vez mantenerse así. No sería un vacío más en este mundo, no deseaba ocultarse más, no era mala, era como flores resplandecientes y aromáticas en primavera aunque la pusieran detrás del muro de un baño público.


Esperaba lentamente en algún lugar de su mente que su libertad llegara, poder al fin respirar, disfrutar sin tener que pensar en el después ni por quien era ni sus errores. Desaparecía, desaparecía en medio de sus tupidos bosques en su mente donde ella era dueña, ama del lugar, donde nadie podía amenazarla ni prohibirle nada, el único lugar que era suyo, sólo suyo. Sí, su mente y su alma, porque al parecer sobre su cuerpo decidían los demás y sobre su corazón también. Nada parecía pertenecerle, pero ahí, en ese lugar todo era suyo, nadie la interrumpía, era SU lugar, su hogar, al que nunca renunciaría, aún en dolor o en soledad, era su único consuelo ante la inminente realidad.


Decidió no ser una esclava más, decidió dejar su imaginación volar. Sí, había cometido errores, no sería la persona más perfecta del mundo, pero sabía que merecía más que las migajas de afecto o los vestigios de poder de alguien más. Lo quería todo, quería que por lo menos algo fuera de su mente pudiera darle fuerzas para no desfallecer en esa jaula de oro y mantener la esperanza de hallar esa llave y que sus alas crecieran de nuevo y pudiera volver a cantar. De a pocos le comenzaba a faltar la respiración, ya no quería cantar, sólo huir. Una idea en su mente, una fuerza extraña en su alma y una atmósfera distinta, no moría, no. Ardería más fuerte en su interior, para mantenerse cuerda, para no odiar a quien la lastimó, para no extrañar su felicidad, para mantener como suyo aquel hermoso Edén dentro de sí.


~Entregarse a la infinidad, la memoria se adueña de sí...Momentos pasados y presentes que siempre estarán allí, cada tono cada intensidad tiene un lugar bajo el sol donde se convierte en ave y vuela lejos o vuelan en cielos sin fin donde son libres y quizás, sólo quizás cuando las nubes blancas se vuelvan algodón...los sueños de una niña se harán realidad...

martes, 12 de junio de 2012

Noches

Suena Vivaldi, suena en mi cabeza, suena en mi alma, mueve con tus violines cada cuerda de mi ser, desata en él una marea de ondas sanadoras que reparen lágrimas y sueños perdidos. Acompáñame en esta noche de estudio donde me siento desfallecer. En cuatro estaciones de gozo y tristeza divídete, déjame ser seducida por cada agudo de cada violín y con cuidado agrego música al film en blanco y negro que pasa frente a mis ojos. Mi cuerpo comienza a moverse y el exterior deja de existir. Se ha vuelto un mundo hermoso de repente en cada crescendo, en cada instante de música. Quiero extasiarme y en este mundo de fascinación quedarme yo.

~Son noches como estas en las que comprendo a los poetas muertos, que realmente nunca mueren pues en nuestras mentes siempre escuchamos su voz. No es sólo poesía la que se hace con palabras, sino aquella que toca el alma.

martes, 5 de junio de 2012

...

En marañas de rizos dorados observo cómo entra la luz del sol y se filtra, llega a mi rostro escondido en un mar de cabellos, de aromas, de respiraciones lentas. Olas de manos en mi cabellera, movimientos entre reconfortantes y amorosos, olor a nostalgia y a vida, a sol y a campos eternos de flores que no se resignan a morir. Un par de ojos, ojos vivaces que cual estrellas determinan mi camino cada mañana y que se mueven de un lado a otro tratando de captar una idea que se pierde entre las sinapsis de mis neuronas. En un suspiro y en palabras ahogadas se le va un poco de ánimo, un poco de vida. De sus labios surgen melodías, armonías, silencios, instantes, danzas de las que formo parte y a las que me uno. Pequeños adagios que suelen calmarme, que suelen arrullar un poco mis temores y mis dudas...

Seductores y dulces, recogen a la persona que raya entre inocente niñez y pasión adulta, invitan a recorrerles, a admirarles a sentir. Armónica y envolvente, me cobija como un manto cálido en noches de frío, en un hogar que nunca antes había conocido. Pronuncio su nombre y siento un gusto dulce y a la vez algo amargo, entre lo angelical y lo prohibido, un balance que a veces me desbalancea, que me hace querer gritar, que me hace querer llorar, reír y quién sabe qué más...Ha vuelto de mí su locura y yo le he vuelto la mía y cada día tejo a su lado un poco más, entramados de diversos matices, a veces azules, a veces amarillos, a veces grises o a veces rojos. Atisba mi fuego, me hace vibrar, me llena de vida con sólo  oírle hablar.

Su seriedad es su máscara ante el dolor, hacia la pérdida, pero con o sin ella no hay palabras para describir su belleza o la grandeza de su corazón. Sus puertas muchas veces cerradas muestran la fachada de un bello edificio, pero por dentro es una estructura por remodelar, paredes blancas a la espera de un atisbo de color, de un poco de luz que entre por sus ventanas y caliente la estancia. Quizás no una casa abandonada, sino desocupada. Cada vez que ríe es como si un trozo de papel tapiz viejo se desprendiera y logra mostrar cada uno de los tonos bajo su piel.

Curvas que sin duda se mueven al andar, cada paso un cantar de su cuerpo y un juego secreto que lentamente comienzo a entender. Caderas que se mueven de un lado a otro, pintándola como el ser más maravilloso bajo los rayos del atardecer. Es hija del sol, de rayos brillantes y ligeros, portadora de luz, de magia, de belleza. Se deshace en el paisaje, forma parte del mundo, parte de cada maravilla existente. Y cuando sonríe puedo jurar que algo se ilumina en algún lugar de mi alma. Sus ojos curiosos, ávidos por conocimiento buscan los míos, mientras la pinto con palabras y capturo su imagen con mi mente por enésima vez.

Todo un estuche de monerías, de besos, de abrazos, de momentos en los que parece que pierde el miedo e instantes en los que parece que tiene demasiado miedo como para ser. Ven, arrecuéstate en mis brazos, déjame conocerte y sentir como la piel se estremece y bajo esta el alma que espera una caricia y un poco de amor. Sé que su fuego quema, que es como un hechizo del que no se puede escapar. Entre silencios, sonrisas, lágrimas y días que vendrán, no sé si le comienzo a adorar o es que ya le adoro y es más grande de lo que creo. No lo sé y no pretendo saberlo aún, con sus reacciones de adulta, sus risas y expresiones de niña, de mujer que redescubro en cada amanecer y su imagen se queda conmigo cada vez que cae la noche.

~Tal vez esa forma de andar no la olvide jamás, no por lo que es sino lo que es para mí, tanta fuerza, miedo y fuerzas contradictorias que me dominan al verte. Me regocijo en el hecho de apreciarte, del honor de formar parte y ser aparte. De construir en sus ojos un mañana y dejar en su piel las huellas del hoy...

viernes, 18 de mayo de 2012

Aire.

Dame un poco de aire, necesito un respiro, salir de aquí. Estas cuatro paredes comienzan a estrujarme a dañarme la memoria. Ábreme la escotilla que me muero, que me falta el aliento, que las piernas ya no me dan para caminar y la voz ya no me alcanza para gritar. Quiero volver a ese mundo donde las hojas flotan sobre mi cabello, donde hay risa, donde hay vida. El cuarto sombrío es pequeño y mi mente pide a gritos un mejor lugar, mi cuerpo se desvanece en la habitación y mi alma clama por su premio, por lo que ha buscado la vida entera. Busca los sueños que le fueron arrebatados, los instantes que quiso estar presente. Como un niño que llora solo, así llora mi alma cuando no puede salir, cuando se le calla tantas veces, cuando nadie quiere entender. Está herida, cansada de tanto golpe, de tanta lucha sin ganancia, de tanto esfuerzo que al final no se transforma en nada, sino en pajarillos de origami que tienen alas pero no vuelan y se caen al piso y cual si fueran de cristal se rompen en mil pedazos.

Envuélveme en un océano por favor que me arrulle, en el que ya no haya más gritos, donde ya mis lágrimas no caigan sobre los libros de texto en noches interminables, donde haya vida. Vida que me dé fuerzas, que me arrulle, que me haga una creación maravillosa más. Una tarde lluviosa que oculte mis tonos lavados por tanta fricción, por tanto tanto que he debido callar, por cada mañana que el sol no salió en mi cama. Un hogar de agua, un vientre donde poder reposar cada carga que llevo en mi espalda, porque hay que pensar en todo, porque las salidas se cierran y sólo quedan preguntas como nudos atados fuertemente sin posibilidad de desatarse. Porque nada parece avanzar ya, que todo se estancó, que nada continúa o que el esfuerzo no se ve... Como un animal enjaulado, no quiero ponerme violenta, pero es frustración abominable que no cesa de pedir que la saquen, que ya no quiere estar en un cajoncito olvidado del mueble de mi humanidad.

Régalame sueños que se puedan cumplir, entretéjeme una red de luz, de sol, de risas que he dejado de escuchar. Que las palabras no me alcanzan, que la soledad es muda y asesina, que es hija de la tristeza. Ya no quiero ser la que tenga que cambiar y que los otros sean fantasmas que se nutran de mí, quiero bosques de colores en conjunto, donde todos pongan de su parte y no me lo releguen todo. Córtame las cadenas que mis alas sufren y no puedo volar, que una vez blancas ahora son grises, pálidas y se comienzan a caer sus plumas, que ya no quieren volar. Estoy débil, no sé cuanto pueda soportar este aire oscuro, nostálgico y pesado, envasado en barriles con sabor amargo que embriaga y que a ratos sabe bien, pero su resaca afecta más que miles de noches sin sueño.

Píntame un arcoiris porque esto se está poniendo oscuro, que ya no sale el sol, tuvo ganas de irse a dormir y no le aviso a la luna. Que mil tormentas y ríos fluyen a través de mí y los diques se han roto y nadie sabe del estado maltrecho de mi ser. Si vida es pasar pensando qué pasó hoy o qué será la nueva restricción, esto no es vida y no la quiero. Han encadenado cada partícula y mi sensibilidad se ha ido. Parezco estar ausente y ya no quiero luchar... Mete en una pequeña caja todo el amor que existe, embotellado mejor, para tomar un sorbo que cual analgésico me haga olvidar las heridas, el ardor de las mismas y su dolor, que me cure de a pocos y me ayude a reconstruir la escalinata que me lleva al mundo fuera de esa escotilla tan alta...

~No me ilusiones con cosas a millones de años luz, cuando toneladas de historias y de momentos se me vienen encima y ya nada lo puede sostener. Rayando en el borde de la locura se me va el aliento, la voluntad, las ganas de intentar una vez más. Silencio, ¿escuchas? Es el amor que pasa con sus llaves de amatista, que aún no encuentra la llave de mi prisión.

miércoles, 16 de mayo de 2012

La marcha

Tengo días de no escribir nada, pero el universo ha dado muchos giros. Entre noches sin dormir y días de sueño, los cerros de papeles habían disminuido el nivel de las sonrisas que solía ver. En este momento extraño las conversaciones a mitad de la noche que no fueran sobre "trabajo". El reloj suena en el fondo y me divido entre mil tareas, busco en mi memoria un poco de paz y me pierdo. La escalinata hacia mi válvula de escape se encuentra erguida, buscando aquel puñado de luz entre miles de colores, donde las aves se pierden en el firmamento y en las estrellas. 


Tengo miles de historias que contar, siglos de entramados y matices desesperados por salir y lo único que busco es tiempo, tiempo que se me va entre los dedos como arena delicada, como mariposas que se escapan de mis manos... Necesito cordura o ¿locura? Porque para seguir aquí hay que estar loco, loco por la vida, loco por amar, loco por aprender y entonces la noche se detiene en la imagen de una sonrisa que me determina a seguir. Pongo la pluma abajo, pues el deber llama...


~Sé que pronto volveré, que el agua se calmará y el reflejo será tranquilo. Habrá tiempo para crecer, para entregar y aquí día a día se logra sobrevivir. Rayando en el límite de la locura y la cordura que luchan entre sí para seguir en la marcha....