martes, 29 de octubre de 2013
Printemps: un esbozo en otro idioma
Printemps je te prends, je ne sais pas si tu me connais comme je te connais, mais je veux me perdre en toi. Printemps tu me manques beaucoup, et je ne pense qu'a toi. Je veux courir et tout te dire, chérie, printemps de ma vie. Je regarde tes arbres dehors, dehors de ma fenêtre, et je me questionne si tu seras toujours encore là. Printemps, je parts bientôt, et pense très fort a toi, a ton visage, et je ne sais pas où aller pour m'enfuir de toi. Printemps je t'attends comme un enfant attend sa mère, tu me manques, ta sourire dans le vent et l'amour que tu donnes dans ta voix. Printemps, t'es un jardin pour me cacher, pour cacher mon corps, mon âme et les petites rires que je laisse sortir quelques fois. Printemps, attend moi, pour chanter un chanson avec toi, je veux être une avec la nature, le renaissance de la vie, toi...
Senta.
Tiene los ojos pequeños y grandes bigotes,
púas por doquier y dientes enormes.
Tiene las patas enanas y las uñas bien largas,
y un olfato increíble que todo capta.
Se llama Senta y habita su igloo,
sale de noche y alborota su frenesí,
se agita en su jaula y revuelca su papel azul.
Senta no habla, pero ella conforta,
ella canta a su manera al unísono conmigo
y una a una las penas confronta.
Ella durmiendo el día pasa,
de noche es cuando ella se levanta.
Me busca a la espera de verme llegar,
la tomo en mis manos para jugar.
Senta no me dice una sola palabra,
con sus sonidos de erizo ella canta.
Se mete en mi ropa, se mete en mis sueños,
¿Quién podría no amar a ese ser pequeño?
Ella me punza cuando anda de malas,
mas no se esconde nunca de mi mirada.
Se duerme en mi regazo, se regocija en sueño,
yo no le daría un mejor dueño.
Parece que Senta no tiene razón,
pero en sus ojos refleja amor.
Se mueve alocada en su frenesí,
Ella es de allá, de acá y de aquí.
púas por doquier y dientes enormes.
Tiene las patas enanas y las uñas bien largas,
y un olfato increíble que todo capta.
Se llama Senta y habita su igloo,
sale de noche y alborota su frenesí,
se agita en su jaula y revuelca su papel azul.
Senta no habla, pero ella conforta,
ella canta a su manera al unísono conmigo
y una a una las penas confronta.
Ella durmiendo el día pasa,
de noche es cuando ella se levanta.
Me busca a la espera de verme llegar,
la tomo en mis manos para jugar.
Senta no me dice una sola palabra,
con sus sonidos de erizo ella canta.
Se mete en mi ropa, se mete en mis sueños,
¿Quién podría no amar a ese ser pequeño?
Ella me punza cuando anda de malas,
mas no se esconde nunca de mi mirada.
Se duerme en mi regazo, se regocija en sueño,
yo no le daría un mejor dueño.
Parece que Senta no tiene razón,
pero en sus ojos refleja amor.
Se mueve alocada en su frenesí,
Ella es de allá, de acá y de aquí.
lunes, 28 de octubre de 2013
Crónica de un diagnóstico: Día 2, lluvia
Llueve, llueve dentro de mi alma, llueve dolor, llueve oscuridad, llueven las ganas de desistir. Ya no quiero amanecer ni quiero seguir llorando. Quiero que este huracán se calme y se vaya lejos, lejos. Yo sé que yo puedo, que yo puedo salir de aquí, pero hoy la nube es muy pasada, esperaré a que pase el aguacero sólo por hoy...
domingo, 27 de octubre de 2013
Crónica de un diagnóstico: día 1.
A veces me pregunto si sólo yo me he enamorado así alguna vez. Si alguna vez sentí que se detenía el tiempo en su mirada o que se perfumaba el viento en su soledad. No sé si alguien más habrá tenido la dicha de sentirse desnudo frente a la presencia de su ser amado a pesar de estar cubierto de ropa, de zapatos, de viejas corazas que se derrumban ante esos ojos que envician, que aman, que crean. Esa gracia infinita de sentirse amado, de tocar el cielo aún con los pies puestos sobre la tierra, de estar boca abajo o debajo del agua y poder respirar con facilidad porque esa persona despierta cada día. No sabría decirte si conocés el sonido de un corazón latiendo de emoción, de sentirse como un conejo asustado pero de la felicidad entre los brazos de quien se ama. No amar porque no queda de otra, sino ese amor arrebatador, prohibido, eterno y fugaz a la misma vez, maravilloso, que arrasa con todo a su paso y se convierte en llama. Me pregunto si verdaderamente es amor o si es flor de un día, si esa vibración dentro de mi alma que hace eco y llega a la tuya es nada más vibración o si es cosmicidad vuelta pasión, amor o cómo se le quiera llamar.
Quisiera saber si hay gente que corre bajo la lluvia y se echa bajo ella cuando cae torrencialmente. Gente que como yo no se fija en el reloj y continua sin importar lo que pase. Gente que se emocione por cosas que nadie más ve de la misma forma, como las flores cuando nacen, el brillo del rocío, la belleza de la poesía y las imperfecciones en el cuerpo propio o del otro. Cuerpos llenos de bolsas bajo los ojos, de penas que se convierten en cicatrices, en arrugas, en pocas canas que se llevan sin miedo en la cabellera. No sé si hay gente que tiene la necesidad de querer tocar la luna, de llenarse de vida, de gritar y liberarse. No entiendo cómo alguien podría vivir sin dejarse llevar alguna vez por una sonrisa o hablar por horas con la misma persona y sentir que fueron sólo segundos. Me encantaría averiguar por qué muchas veces se deja de luchar sin siquiera haber vuelto a sentir la delicia del verse triste, porque estar triste puede disfrutarse, puede ser un tiempo para re-encontrarse, para resurgir, para demostrarse una vez más que se es más valiente de lo que se creyó en un inicio.
No sé si existe más gente que ve un diagnóstico y ve una oportunidad de crecimiento, de aprendizaje, de pasar la hoja y re-enamorarse de la vida para latir con más fuerza. Quiero saber si alguien más se detiene a imaginar mundos que nacen, explotan y llenan espacios que nadie más conoce. Hay días que quiero bailar de la nada y cantar con todas mis fuerzas y sentir que nada me detiene, que soy dueña de mí misma, que me estorban los zapatos, que me vale un pepino la edad, que el té ya no sabe a lo mismo, pero que al fin y al cabo reconforta el alma. Que hay días en los que me veo al espejo y me amo infinitamente por más que no sea un buen momento, pero cada momento es mío y puedo abrazarlo. No sé en qué momento se me fueron las riendas y algo se apoderó de mi vida, pero sé que puede ser mía de nuevo como lo fue siempre.
Quiero que los abrazos que dé salgan desde el fondo de mi alma, donde se posan en forma de remolino en mi panza y se dibujan en mis brazos como prueba de mi vida. Darlos a quienes yo desee, no porque sean una obligación, sino porque con ellos quiero llegar al alma de la otra persona, hacerle saber que estoy aquí, que podemos huir de todo y de nada en ese instante, que podemos gritar en silencio. No quiero pensar en nombres ni edades, ni mucho menos en las nimiedades que hemos vuelto enormes. No sé si alguna vez vos te has quitado los zapatos y has corrido en el zacate mojado o si has metido los pies en el mar y has sentido que vibrás por dentro, que la vida te desborda y sólo querés amar, amar para siempre, a vos, a la vida, a todo lo que te rodea. Quiero abrazarme a la vida aunque sepa que hay una ambivalencia entre la muerte y ella, pero aunque le coquetee de pronto a la muerte, estoy profundamente enamorada de la vida. Me abrazo, me abrazo me abrazo y se lo demuestro a la vida cuando me manda su instrumento que me despierta de porrazo y me manda de vuelta al ruedo, yo a ella le di un abrazo, fuerte duradero, por devolverme la esperanza.
Me gusta pensar en mis momentos de ocio que hay miles de cosas más allá que no se pueden explicar, que no tienen una base, que simplemente existe. Me encantaría enredar mis dedos en miles de cabellos y contar historias hasta quedarme dormida. Quisiera reír y reír con ganas, que se me vea la campanilla, quedarme sin aire y rodar en el suelo hasta parecer una morsa y que de mi garganta sólo salgan chillidos. Quiero hundirme, hundirme en una tarde soleada, en una bandada de pájaros que pasa, en una copa de vino tinto o en el aroma de un pastel o en un par de labios que parezca que me van a tragar pero que solamente van a pintar en mis labios una historia más, que puede que dure o que no pase jamás.
No quiero esperar a que las cosas pasen y dejarme morir, culpar al resto por lo que pasa o dejarme una estampilla en la frente con quien soy a partir de un papel. Son momentos, son situaciones que se pueden ir, pero este néctar cósmico que soy se desprende del dolor, soy dolor y felicidad. No me importa si estoy sola o hay alguien más, quiero ser la persona de mi felicidad, quiero ser aquella que aprenda a recoger los pedazos para reacomodar el mosaico en mi piel, quiero ser aquella que con palabras entreteje historias y sueños, que se enamora de atardeceres y amaneceres, pero que también disfruta la noche como un gato furtivo. Quiero sentir como nos cae la lluvia a vos y a mí, a pesar de que no tengo un nombre en mente para vos, ni un destino, sólo un viaje libre de maletas hacia donde la vida nos lleve.
Entre mis planes no está echarme a marchitar, a esperar que todo cambie de un día a otro. No quiero que el universo se abstenga de amarme, ni que las naves espaciales de mi pensamiento se empolven bajo el techo de una tristeza sin par, duele. Y sí que duele, pero el dolor no es tanto como para seguir cavando la propia tumba. La tumba es algo a lo que se llega o no se llega jamás, pero que de todas formas no vale la pena empezar a cavar, porque aún hay tantos lugares que conocer, gente a quien amar, sonrisas y lágrimas por dar. No vale la pena dejarse ir, soltar la mano de la vida, cuando hay un propósito para seguir aquí, par seguir diciendo aquí estoy, para seguir dando el grito de guerra desde el alma y usar colores, lápices y formas para darle gozo a esta montaña rusa que llamamos vida.
Abrir un nuevo camino puede ser siempre difícil, puede ser complejo salir de las cenizas convertido en fénix o cortar las espinas de ese jardín que impiden el ingreso a una nueva cosecha. No quiero pasar mi vida como un ingeniero o un constructor que hace su creación y queda atrapado en ella, quiero ser como el jardinero que aunque cuenta con el factor de lo impredecible, puede cambiar el curso de las cosas y actúa con lo que tiene, quiero mantenerme humilde y aceptar que no soy invencible, sino que también tengo errores y debilidades, que está bien perderse de vez en cuando, pero saber encontrar el camino, que está bien bajar la guardia y reencontrar trozos de uno mismo en otras personas, que la carga no debe ser sólo mía. No sé si hay alguien más en este momento que se le despierte la llama y sólo quiera luchar por la vida, porque aunque no sea la gran cosa muchas veces, es la maravilla más grande para ser diseñada.
Quiero tirarme en el piso, en ese zacate, a ver las estrellas a pensar que soy una de ellas o que lo fui alguna vez y decidir que si ellas siguen, si se extinguen, si renacen yo también puedo. Que aunque existan hoyos negros, no sabemos qué hay dentro de ellos, si hay mundos desconocidos, dimensiones en las que todo esté de cabeza. Sólo quiero sentir que bajo todo todo este talud que ha caído, ahí, bajo esas capas de tierra, sigo viva, que esa tierra puede ser utilizada para sembrar flores, árboles y darle forma a una nueva alternativa. No sé si existe alguien más en el mundo que se considere lo suficiente para saber cuando tirarse al piso y decir que se da por vencido, para luego tomar a su oponente con la guardia baja, sorprenderlo y luego de hacerlo trizas, demostrarle de qué está hecho, se reconcilia con ello y lo vuelve su amigo.
No quiero que un par de palabras me definan, pueden definir los momentos que pasan, la época que atravieso, pero jamás, podrán decir quién soy ni de qué estoy hecha, ni a quien amo, ni lo que me apasiona. Me apasiona el olor a lápices que me queda en las manos, el escuchar una voz conocida, el despertar corazones, regocijarme con nuevas especias cada día, el dar nuevas oportunidades a mí misma y a otros que pensaban que no podían. Quiero dejar algún tipo de huella y que antes de partir, sepa que he vivido de forma intensa y he marcado vidas enteras. Quiero volver a sentir esa maravilla de la vida creciendo en mí, ese impulso frenético que se convierte en sonrisa, en chispa, en esa gana de vivir, en ese aire tan sensual que parece hipnotizar. Por hoy no digo adiós, ni pasado, ni en ningún momento cercano. Déjame abrazarte y llenarte de palabras sin letras, ven vida para hacerte mía.
~La fuerza se encuentra siempre en los lugares más oscuros y extraños, toma un poco de valentía ir a buscarla, pero ayuda a empezar viajes para crear nuevos mañanas.
Quisiera saber si hay gente que corre bajo la lluvia y se echa bajo ella cuando cae torrencialmente. Gente que como yo no se fija en el reloj y continua sin importar lo que pase. Gente que se emocione por cosas que nadie más ve de la misma forma, como las flores cuando nacen, el brillo del rocío, la belleza de la poesía y las imperfecciones en el cuerpo propio o del otro. Cuerpos llenos de bolsas bajo los ojos, de penas que se convierten en cicatrices, en arrugas, en pocas canas que se llevan sin miedo en la cabellera. No sé si hay gente que tiene la necesidad de querer tocar la luna, de llenarse de vida, de gritar y liberarse. No entiendo cómo alguien podría vivir sin dejarse llevar alguna vez por una sonrisa o hablar por horas con la misma persona y sentir que fueron sólo segundos. Me encantaría averiguar por qué muchas veces se deja de luchar sin siquiera haber vuelto a sentir la delicia del verse triste, porque estar triste puede disfrutarse, puede ser un tiempo para re-encontrarse, para resurgir, para demostrarse una vez más que se es más valiente de lo que se creyó en un inicio.
No sé si existe más gente que ve un diagnóstico y ve una oportunidad de crecimiento, de aprendizaje, de pasar la hoja y re-enamorarse de la vida para latir con más fuerza. Quiero saber si alguien más se detiene a imaginar mundos que nacen, explotan y llenan espacios que nadie más conoce. Hay días que quiero bailar de la nada y cantar con todas mis fuerzas y sentir que nada me detiene, que soy dueña de mí misma, que me estorban los zapatos, que me vale un pepino la edad, que el té ya no sabe a lo mismo, pero que al fin y al cabo reconforta el alma. Que hay días en los que me veo al espejo y me amo infinitamente por más que no sea un buen momento, pero cada momento es mío y puedo abrazarlo. No sé en qué momento se me fueron las riendas y algo se apoderó de mi vida, pero sé que puede ser mía de nuevo como lo fue siempre.
Quiero que los abrazos que dé salgan desde el fondo de mi alma, donde se posan en forma de remolino en mi panza y se dibujan en mis brazos como prueba de mi vida. Darlos a quienes yo desee, no porque sean una obligación, sino porque con ellos quiero llegar al alma de la otra persona, hacerle saber que estoy aquí, que podemos huir de todo y de nada en ese instante, que podemos gritar en silencio. No quiero pensar en nombres ni edades, ni mucho menos en las nimiedades que hemos vuelto enormes. No sé si alguna vez vos te has quitado los zapatos y has corrido en el zacate mojado o si has metido los pies en el mar y has sentido que vibrás por dentro, que la vida te desborda y sólo querés amar, amar para siempre, a vos, a la vida, a todo lo que te rodea. Quiero abrazarme a la vida aunque sepa que hay una ambivalencia entre la muerte y ella, pero aunque le coquetee de pronto a la muerte, estoy profundamente enamorada de la vida. Me abrazo, me abrazo me abrazo y se lo demuestro a la vida cuando me manda su instrumento que me despierta de porrazo y me manda de vuelta al ruedo, yo a ella le di un abrazo, fuerte duradero, por devolverme la esperanza.
Me gusta pensar en mis momentos de ocio que hay miles de cosas más allá que no se pueden explicar, que no tienen una base, que simplemente existe. Me encantaría enredar mis dedos en miles de cabellos y contar historias hasta quedarme dormida. Quisiera reír y reír con ganas, que se me vea la campanilla, quedarme sin aire y rodar en el suelo hasta parecer una morsa y que de mi garganta sólo salgan chillidos. Quiero hundirme, hundirme en una tarde soleada, en una bandada de pájaros que pasa, en una copa de vino tinto o en el aroma de un pastel o en un par de labios que parezca que me van a tragar pero que solamente van a pintar en mis labios una historia más, que puede que dure o que no pase jamás.
No quiero esperar a que las cosas pasen y dejarme morir, culpar al resto por lo que pasa o dejarme una estampilla en la frente con quien soy a partir de un papel. Son momentos, son situaciones que se pueden ir, pero este néctar cósmico que soy se desprende del dolor, soy dolor y felicidad. No me importa si estoy sola o hay alguien más, quiero ser la persona de mi felicidad, quiero ser aquella que aprenda a recoger los pedazos para reacomodar el mosaico en mi piel, quiero ser aquella que con palabras entreteje historias y sueños, que se enamora de atardeceres y amaneceres, pero que también disfruta la noche como un gato furtivo. Quiero sentir como nos cae la lluvia a vos y a mí, a pesar de que no tengo un nombre en mente para vos, ni un destino, sólo un viaje libre de maletas hacia donde la vida nos lleve.
Entre mis planes no está echarme a marchitar, a esperar que todo cambie de un día a otro. No quiero que el universo se abstenga de amarme, ni que las naves espaciales de mi pensamiento se empolven bajo el techo de una tristeza sin par, duele. Y sí que duele, pero el dolor no es tanto como para seguir cavando la propia tumba. La tumba es algo a lo que se llega o no se llega jamás, pero que de todas formas no vale la pena empezar a cavar, porque aún hay tantos lugares que conocer, gente a quien amar, sonrisas y lágrimas por dar. No vale la pena dejarse ir, soltar la mano de la vida, cuando hay un propósito para seguir aquí, par seguir diciendo aquí estoy, para seguir dando el grito de guerra desde el alma y usar colores, lápices y formas para darle gozo a esta montaña rusa que llamamos vida.
Abrir un nuevo camino puede ser siempre difícil, puede ser complejo salir de las cenizas convertido en fénix o cortar las espinas de ese jardín que impiden el ingreso a una nueva cosecha. No quiero pasar mi vida como un ingeniero o un constructor que hace su creación y queda atrapado en ella, quiero ser como el jardinero que aunque cuenta con el factor de lo impredecible, puede cambiar el curso de las cosas y actúa con lo que tiene, quiero mantenerme humilde y aceptar que no soy invencible, sino que también tengo errores y debilidades, que está bien perderse de vez en cuando, pero saber encontrar el camino, que está bien bajar la guardia y reencontrar trozos de uno mismo en otras personas, que la carga no debe ser sólo mía. No sé si hay alguien más en este momento que se le despierte la llama y sólo quiera luchar por la vida, porque aunque no sea la gran cosa muchas veces, es la maravilla más grande para ser diseñada.
Quiero tirarme en el piso, en ese zacate, a ver las estrellas a pensar que soy una de ellas o que lo fui alguna vez y decidir que si ellas siguen, si se extinguen, si renacen yo también puedo. Que aunque existan hoyos negros, no sabemos qué hay dentro de ellos, si hay mundos desconocidos, dimensiones en las que todo esté de cabeza. Sólo quiero sentir que bajo todo todo este talud que ha caído, ahí, bajo esas capas de tierra, sigo viva, que esa tierra puede ser utilizada para sembrar flores, árboles y darle forma a una nueva alternativa. No sé si existe alguien más en el mundo que se considere lo suficiente para saber cuando tirarse al piso y decir que se da por vencido, para luego tomar a su oponente con la guardia baja, sorprenderlo y luego de hacerlo trizas, demostrarle de qué está hecho, se reconcilia con ello y lo vuelve su amigo.
No quiero que un par de palabras me definan, pueden definir los momentos que pasan, la época que atravieso, pero jamás, podrán decir quién soy ni de qué estoy hecha, ni a quien amo, ni lo que me apasiona. Me apasiona el olor a lápices que me queda en las manos, el escuchar una voz conocida, el despertar corazones, regocijarme con nuevas especias cada día, el dar nuevas oportunidades a mí misma y a otros que pensaban que no podían. Quiero dejar algún tipo de huella y que antes de partir, sepa que he vivido de forma intensa y he marcado vidas enteras. Quiero volver a sentir esa maravilla de la vida creciendo en mí, ese impulso frenético que se convierte en sonrisa, en chispa, en esa gana de vivir, en ese aire tan sensual que parece hipnotizar. Por hoy no digo adiós, ni pasado, ni en ningún momento cercano. Déjame abrazarte y llenarte de palabras sin letras, ven vida para hacerte mía.
~La fuerza se encuentra siempre en los lugares más oscuros y extraños, toma un poco de valentía ir a buscarla, pero ayuda a empezar viajes para crear nuevos mañanas.
domingo, 29 de septiembre de 2013
Camino.
El tiempo voló, jamás se detuvo a esperar.
Con ojos cansados de tanto mirar o llorar,
Vuelan los minutos y se convierten en años,
en años que se lleva el viento que ya no vuelven más.
Años en los que todo cambia, todo crece.
Años en los que se gana y también se pierde.
Se pierden cosas valiosas, pero el recuerdo,
el recuerdo jamás se olvida.
Se ganan experiencias más allá de asperezas.
Anillos nuevos de esperanza crecen en el tronco,
alrededor de aquellos viejos sueños usados.
De sueños de tiempo que se van con el viento.
Entre pilas de hojas marchitas, el pasado
es como un guerrero de batalla deshojado.
Un guerrero que luchó por sueños,
por renaceres muchas veces inciertos.
A las puertas de un camino, te recuerdo.
Pero el tiempo no espera y la marcha empieza,
Esta batalla entre tiempo y espacio,
Maldita lucha que entre ellos no cesa.
Al ver atrás, hay heridas, camino recorrido,
Entre sus luces gozo, entre sus penas sollozos,
Pero esos recuerdos viajan conmigo.
El ver atrás no hace daño de vez en cuando,
es bueno saber de dónde vengo y detenerme,
para esbozar en mi mente algún destino.
Sonrío, el tiempo no se detiene,
Aún hay camino.
Con ojos cansados de tanto mirar o llorar,
Vuelan los minutos y se convierten en años,
en años que se lleva el viento que ya no vuelven más.
Años en los que todo cambia, todo crece.
Años en los que se gana y también se pierde.
Se pierden cosas valiosas, pero el recuerdo,
el recuerdo jamás se olvida.
Se ganan experiencias más allá de asperezas.
Anillos nuevos de esperanza crecen en el tronco,
alrededor de aquellos viejos sueños usados.
De sueños de tiempo que se van con el viento.
Entre pilas de hojas marchitas, el pasado
es como un guerrero de batalla deshojado.
Un guerrero que luchó por sueños,
por renaceres muchas veces inciertos.
A las puertas de un camino, te recuerdo.
Pero el tiempo no espera y la marcha empieza,
Esta batalla entre tiempo y espacio,
Maldita lucha que entre ellos no cesa.
Al ver atrás, hay heridas, camino recorrido,
Entre sus luces gozo, entre sus penas sollozos,
Pero esos recuerdos viajan conmigo.
El ver atrás no hace daño de vez en cuando,
es bueno saber de dónde vengo y detenerme,
para esbozar en mi mente algún destino.
Sonrío, el tiempo no se detiene,
Aún hay camino.
domingo, 8 de septiembre de 2013
Movimiento.
No sé de dónde vienes ni a dónde vas,
te persigo a ti como un sueño fugaz.
Espero al otoño no para morir y envejecer,
sino para que el árbol en mí pueda renacer.
Miles de hojas de colores de su tronco emanan,
del árbol dormido y olvidado en el centro del alma.
No te conozco, no sé quién eres, ni de dónde eres.
No te vi venir, ni te sentí pasar,
sólo conozco de ti el nombre y nada más.
Lentamente nace en mí un amanecer soleado,
se cuela entre mis dedos como un abrazo.
Vienes y vas, vas y vienes
te pasas la vida en vaivenes.
Te escucho pasar, te oigo reír, no sé quién eres.
Sólo sé que este ir y venir es uno de mis placeres.
Se ha ido la oscuridad y los rayos de sol iluminan.
Como dos extraños que lado a lado caminan.
Crece la bondad, crece el cariño
por un sueño desconocido.
Te espero y también te olvido,
No sé dónde vas, ni sé de donde vienes.
Sólo sé que es constante donde te hospedas.
Aquí, en mi alma tú también sueñas,
esperando que los caminos se crucen de nuevo.
No sé quién eres, ni sé qué me despiertas,
pero retoño en tu pensar y seré eterna.
Incorpórea, sutil, una brisa otoñal.
Te espero y te dejo, me despierto en un sueño.
Vas y vienes, me dejan perdida tus vaivenes,
pero es esta la locura de nuestras vidas.
Yo empaco y tú me olvidas, empacas y regresas,
preparamos maletas unidas y volvemos al inicio.
Esta vez no tomemos distintos trenes, dime de dónde vienes.
Estoy dispuesta a respirar contigo, a compartir camino.
Dos árboles que crecen o dos libres golondrinas,
Saber quiénes somos más allá de un nombre,
un palpitar que debajo del pecho se esconde.
Quédate un rato más esta vez,
quédate para siempre si querés.
Vamos lejos, viaja conmigo.
te persigo a ti como un sueño fugaz.
Espero al otoño no para morir y envejecer,
sino para que el árbol en mí pueda renacer.
Miles de hojas de colores de su tronco emanan,
del árbol dormido y olvidado en el centro del alma.
No te conozco, no sé quién eres, ni de dónde eres.
No te vi venir, ni te sentí pasar,
sólo conozco de ti el nombre y nada más.
Lentamente nace en mí un amanecer soleado,
se cuela entre mis dedos como un abrazo.
Vienes y vas, vas y vienes
te pasas la vida en vaivenes.
Te escucho pasar, te oigo reír, no sé quién eres.
Sólo sé que este ir y venir es uno de mis placeres.
Se ha ido la oscuridad y los rayos de sol iluminan.
Como dos extraños que lado a lado caminan.
Crece la bondad, crece el cariño
por un sueño desconocido.
Te espero y también te olvido,
No sé dónde vas, ni sé de donde vienes.
Sólo sé que es constante donde te hospedas.
Aquí, en mi alma tú también sueñas,
esperando que los caminos se crucen de nuevo.
No sé quién eres, ni sé qué me despiertas,
pero retoño en tu pensar y seré eterna.
Incorpórea, sutil, una brisa otoñal.
Te espero y te dejo, me despierto en un sueño.
Vas y vienes, me dejan perdida tus vaivenes,
pero es esta la locura de nuestras vidas.
Yo empaco y tú me olvidas, empacas y regresas,
preparamos maletas unidas y volvemos al inicio.
Esta vez no tomemos distintos trenes, dime de dónde vienes.
Estoy dispuesta a respirar contigo, a compartir camino.
Dos árboles que crecen o dos libres golondrinas,
Saber quiénes somos más allá de un nombre,
un palpitar que debajo del pecho se esconde.
Quédate un rato más esta vez,
quédate para siempre si querés.
Vamos lejos, viaja conmigo.
viernes, 30 de agosto de 2013
bsjkkkak
Hoy no quiero seguir viéndote como lo hago siempre, quiero tenderte mis brazos y que correspondas a ellos, no quiero impresionarte ni usarte de trampolín. Eso es para gente que no me importa tanto como tú. Intrigante como siempre, me asustas, me paralizas, pero aquí dentro de mí, hay un lugar esperando por ti. Un lugar que no quiere ser seguro, quiere ser de aquello que es tan hermoso tan hermoso que dura la vida entera.
Quiero que seas persona junto a mí, que llores conmigo si tienes que llorar, que rías si tienes que reír, para las máscaras está el resto del tiempo, no tener miedo de ser. Tiéndeme la mano, dame una sonrisa, que me hace falta tener dónde más mirar, algo que calme un poco este tsunami que ha ido creciendo y los dique ya no pueden contener. Quédate conmigo un día más, no tengas miedo de mí. No quiero ser la niña perfecta que siempre aparenta estar, quiero que conozcas mi alma desnuda, porque mucha gente podrá verme día a día y no concibo darles el regalo que quisiera darte a ti, de mostrarme tal como soy de dejar caer mi caparazón y me encantaría saber que estás ahí.
No sé cuántas veces he deseado huir y esconderme, sin embargo te llevo conmigo, no sé quién eres ni de donde vienes, sólo quiero que te quedes conmigo, que cuentes estrellas así como contamos penas, que cantemos risas y comamos sueños. Yo te quiero hacer persona, verte en tu esplendor humano, tenerte cerca, no quiero que seas una extraña para mí...Me apena me apena, me quema, me carcome, mas el alma cual estatua de hielo busca algo de calor para que se derrita.
Quiero que me digas tonterías, que nos miremos a los ojos y no en planes turbulentos, sino en planes de amistad, de un lazo indestructible que compartamos sólo vos y yo. Quiero que el día que deje de respirar suene el eco de nuestras risas en nuestra memoria, que una parte tuya viaje la eternidad conmigo, no preguntes por qué te elegí hoy, no preguntes qué me apena de decirte todo esto...Sólo aguardo y espero que esperes al próximo tren conmigo, que lo abordemos ligeras de equipaje y que de a pocos se construya lo que se tenga que construir. Quiero que seas algo más de lo que eres.
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